Ya se andan agarrando de los pelos por la reforma eléctrica

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – Los constantes apagones en Honduras han abierto un nuevo frente de confrontación entre el ámbito político y el sector empresarial. Mientras la diputada liberal Saraí Espinal sugirió que las interrupciones del servicio eléctrico podrían utilizarse como una medida de presión para aprobar las reformas energéticas impulsadas por el Poder Ejecutivo, representantes de la empresa privada sostienen que la solución pasa precisamente por aprobar cambios estructurales que permitan rescatar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
La legisladora expresó sus dudas a través de sus redes sociales, donde cuestionó el momento en que se han intensificado los cortes de energía y dejó entrever que estos podrían estar relacionados con el debate legislativo sobre la reforma del sector eléctrico.
«Estos cortes de energía ¿Serán como medida de presión? ¡¡Tranquilos!! Si la ley se reforma y es buena se va a apoyar, si el pueblo está de acuerdo, pero no estén presionando tanto porque se ve hasta obvio lo que hacen», escribió Espinal.
Las declaraciones surgen mientras el Congreso Nacional aún no reúne los 65 votos necesarios para aprobar el paquete de reformas presentado por el Poder Ejecutivo, el cual busca fortalecer la gobernanza del sistema eléctrico, reducir las pérdidas de la ENEE y modernizar su estructura administrativa.
Entre las principales propuestas figuran el fortalecimiento de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), la creación de un Operador del Sistema y Mercado (OSM) independiente y una reorganización institucional que, según el Gobierno, mantendrá la propiedad estatal de la empresa y los subsidios para los sectores más vulnerables.
En contraste con los señalamientos de la diputada, representantes del sector empresarial consideran que el problema no radica en una supuesta estrategia de presión, sino en la necesidad de impulsar una reforma que permita superar la crisis energética.
El oficial de política económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Alejandro Kaffati, advirtió que la energía no suministrada ya supera las 21 mil 200 horas al año, lo que refleja el deterioro del sistema eléctrico.
A su vez, el presidente de la Gremio de la Micro y Pequeña Empresa (Gremipe), Victorino Carranza, denunció que los apagones han provocado el cierre de alrededor de 3,000 empresas y la pérdida de 30,000 empleos, afectando especialmente a los pequeños negocios.
El presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), Fernando García, fue aún más contundente al afirmar que, si no se aprueban cambios profundos en la ENEE, cada vez más usuarios migrarán hacia sistemas de generación propia.
«Si no se hace nada con la ENEE, todos vamos a poner paneles solares y la ENEE no va a existir», afirmó.
García aseguró que la crisis energética es consecuencia de décadas de mala administración y no de un solo gobierno, por lo que urgió a alcanzar consensos para rescatar la empresa estatal.
De esta manera, el debate sobre los apagones ha quedado marcado por dos posturas opuestas: una que cuestiona el contexto en el que se discuten las reformas y otra que insiste en que la transformación del sistema eléctrico es indispensable para poner fin a las constantes fallas en el suministro.







