Infantino la c*gó con su plan y todos se le están dando vuelta

LOCALIZADOR | ZÚRICH, SUIZA. –El asesor de la FIFA y mano derecha de su presidente, Gianni Infantino, Carlos Cordeiro, presentó este viernes su dimisión con efecto inmediato en desacuerdo con la propuesta del organismo de permitir la venta de una participación del Mundial a inversores privados, iniciativa que calificó como “perjudicial” para el fútbol y que había provocado rechazo de varias confederaciones, incluida la UEFA.
Cordeiro dejó claro que no había participado en la propuesta y manifestó públicamente su oposición a la iniciativa impulsada por la FIFA.
El directivo consideró que vender una participación permanente en el activo más valioso del fútbol para obtener 4.200 millones de dólares significaría comprometer el futuro del deporte sin una justificación suficiente.
A su juicio, la FIFA ya contaba con recursos financieros extraordinarios para continuar desarrollando el fútbol sin necesidad de recurrir a capital externo.
¿QUÉ PRETENDÍA HACER LA FIFA?
La polémica surgió tras el anuncio de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial que manejaría operaciones comerciales y eventos de la organización, incluido el Mundial.
La FIFA contemplaba vender a inversores privados el 20 % de participación en esta estructura.
La propuesta necesitaría el respaldo de la mayoría de las 211 asociaciones miembro de la FIFA para poder avanzar.
Cordeiro cuestionó además que las federaciones tuvieran apenas 50 días para tomar una decisión que, según él, tendría consecuencias enormes para el futuro del fútbol mundial.
LA CONTROVERSIA TRASCENDIÓ LAS OFICINAS DE LA FIFA
La UEFA anunció que sus federaciones nacionales no participarían en las competiciones de la FIFA, tras analizar la propuesta de Infantino.
A la oposición también se habían sumado otras confederaciones, entre ellas la de Centroamérica y el Caribe y la de Asia, aumentando la presión sobre la dirigencia del organismo mundial.
Cordeiro sostuvo que la FIFA no debía tener como prioridad maximizar los beneficios comerciales a cualquier precio, sino proteger y fortalecer el fútbol para las futuras generaciones.
Tras reflexionar sobre la propuesta, concluyó que ya no podía continuar como asesor principal de Infantino y presentó su renuncia inmediata.
Su salida abrió una nueva crisis dentro de la FIFA, precisamente cuando la organización enfrentaba fuertes cuestionamientos por su intención de incorporar capital privado a uno de sus activos más importantes.







