¡Ni los niños se salvan de esos animales! Un niño de 4 años hospitalizado por mordedura de serpiente

CHOLUTECA, HONDURAS. – Un niño de cuatro años fue ingresado de emergencia al Hospital Regional del Sur, en Choluteca, tras ser mordido por una serpiente tamagás cuando se encontraba en su vivienda, en un nuevo caso que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias debido al incremento de ataques de ofidios contra menores de edad en la zona sur del país.
El menor, originario de la comunidad de Potreritos, San Marcos de Colón, fue trasladado inicialmente al policlínico de ese municipio y posteriormente remitido al Hospital Regional del Sur, donde recibió atención médica especializada. Según informó la portavoz del centro asistencial, Wendy Gallo, el pequeño ingresó con una mordedura en el tobillo derecho, por lo que el personal médico le administró cinco frascos de suero antiofídico para contrarrestar el veneno de la serpiente. Las autoridades explicaron que el aumento de estos casos está relacionado con las condiciones climáticas y ambientales que favorecen la presencia de reptiles venenosos cerca de las viviendas.
«Ingresó con una mordedura de serpiente tipo tamagás en el tobillo derecho. El paciente venía remitido del policlínico de San Marcos de Colón. Al ingresar a la emergencia de este centro se le aplicaron cinco frascos de suero antiofídico«, explicó Gallo a medios locales.
La portavoz detalló que el menor llegó estable, aunque presentaba inflamación y dolor en la zona afectada. Además, el personal médico entrevistó a la madre del niño para confirmar el tipo de serpiente involucrada y brindar el tratamiento adecuado.
Aunque en las últimas semanas se ha registrado un incremento de mordeduras de serpientes en niños, el Hospital Regional del Sur informó que, hasta el momento, no se reportan fallecimientos por esta causa.
Las autoridades sanitarias mantienen una alerta preventiva en la región de Choluteca debido al aumento de estos incidentes, que afectan principalmente a la población infantil.
Especialistas explican que las altas temperaturas, sumadas al inicio de la temporada lluviosa, obligan a las serpientes a abandonar sus madrigueras en busca de refugio o alimento. A ello se añade la pérdida de su hábitat natural como consecuencia de las quemas y la tala forestal, factores que incrementan el riesgo de encuentros entre estos reptiles y las personas.







