DPI: Todos los días agarramos güiros que andan metidos en delitos

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – Las autoridades hondureñas advirtieron sobre el alarmante incremento del involucramiento de niños y adolescentes en actividades delictivas, al confirmar que la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) captura hasta 20 menores de edad cada semana, principalmente por tráfico de drogas, mientras organizaciones defensoras de la niñez denuncian que estructuras criminales reclutan a niños desde los siete años, una situación impulsada por la pobreza, la desintegración familiar y la falta de oportunidades.
El director de la DPI, Rolando Ponce Canales, explicó que la problemática trasciende las capturas, ya que muchos de los adolescentes detenidos son entregados posteriormente a sus familiares, quienes en algunos casos rechazan recibirlos debido a los conflictos que enfrentan dentro de sus hogares.
“Hay familiares que no quieren recibirlos porque los consideran jóvenes conflictivos”, lamentó el jefe policial.
Las cifras oficiales reflejan la magnitud del problema. La Fiscalía Especial de Protección a la Niñez informó que solo en Tegucigalpa ha recibido 276 denuncias relacionadas con menores de edad durante lo que va de 2026.
De ese total, 216 expedientes corresponden a tráfico ilícito de drogas, mientras que 14 denuncias están vinculadas con violación y agresiones sexuales. Además, las autoridades contabilizan 46 casos de trato degradante, que incluyen maltrato físico y verbal tanto en el ámbito familiar como en centros educativos.
Las autoridades aclararon que no todos los menores involucrados en estos expedientes son señalados como responsables de delitos, ya que en numerosos casos también figuran como víctimas de otros adolescentes.
Sin embargo, organizaciones defensoras de la niñez sostienen que el fenómeno tiene causas mucho más profundas y que el reclutamiento forzado por parte del crimen organizado continúa expandiéndose en distintas comunidades del país.
La directora de Casa Alianza, Cándida María Sauceda, aseguró que la organización ha recibido múltiples denuncias de padres de familia que afirman que grupos criminales buscan incorporar a sus hijos a estas estructuras ilícitas.
“Hemos recibido denuncias de padres y madres de familia cuyos hijos están siendo víctimas del reclutamiento forzado en sus propias colonias”, afirmó.
Según explicó, integrantes de organizaciones criminales incluso llegan hasta las viviendas para exigir que uno de los menores se incorpore a sus filas.
“Las estructuras criminales están llegando a las casas de los niños y niñas para reclamar a uno de sus hijos y que pase a formar parte del crimen organizado”, denunció.
Uno de los aspectos que más preocupa a las organizaciones es la edad de las víctimas.
“No estamos hablando únicamente de adolescentes; hablamos de niños desde los siete años en adelante”, advirtió Sauceda.
Mientras la DPI mantiene operativos y reporta capturas semanales, especialistas coinciden en que la problemática no podrá resolverse únicamente mediante acciones policiales.
Factores como la desintegración familiar, la pobreza, la exclusión social, la falta de oportunidades educativas y laborales, así como el avance del crimen organizado, continúan empujando a cientos de menores hacia escenarios de violencia y delincuencia.
Diversos sectores consideran que el principal reto del Estado no solo consiste en perseguir los delitos, sino también en fortalecer las políticas de prevención, protección y reinserción social, con el objetivo de evitar que más niños y adolescentes sean captados por estructuras criminales.








