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Se nos hiso el milagro en la capital: Ya tenemos agua en la represa

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – La represa Los Laureles alcanzó el 50.91 % de su capacidad tras las recientes precipitaciones registradas en la capital, de acuerdo con el informe técnico actualizado por la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) este sábado 3 de octubre de 2026, permitiendo que el embalse abandone el nivel crítico que mantuvo durante varios meses.

Después de meses marcados por la sequía y la preocupación por los bajos niveles de agua, Los Laureles finalmente logró recuperar terreno y ahora almacena 5.347 millones de metros cúbicos.

El embalse registra además una producción en planta de 420 litros por segundo, mientras su nivel actual lo coloca en la categoría de riesgo hídrico medio.

El dato representa un cambio importante: Los Laureles dejó atrás el umbral crítico y entra en una etapa de recuperación gracias a las lluvias que han favorecido las cuencas que abastecen al embalse.

PERO NO TODO ESTÁ RESUELTO

Aunque la recuperación de Los Laureles trae buenas noticias, el panorama del agua en el Distrito Central todavía requiere atención.

El subsistema Concepción apenas alcanza el 28.54 % de su capacidad, con 10.332 millones de metros cúbicos almacenados y una producción en planta de 700 litros por segundo.

Este embalse continúa dentro de la categoría de riesgo hídrico alto, por lo que la situación general del abastecimiento de agua todavía permanece bajo vigilancia.

TEGUCIGALPA AÚN ESTÁ EN RIESGO ALTO

UMAPS mantiene al Distrito Central en categoría de riesgo hídrico alto, pese a la notable recuperación registrada en Los Laureles.

La institución informó que continúa con el monitoreo permanente de las cuencas y de la infraestructura hídrica, con el objetivo de aprovechar de la mejor manera los recursos disponibles y optimizar la distribución de agua potable en los diferentes barrios y colonias de Tegucigalpa y Comayagüela.

UN RESPIRO DESPUÉS DE LA SEQUÍA

El salto de Los Laureles hasta superar la mitad de su capacidad representa una señal de alivio para una capital que durante meses observó con preocupación cómo descendían sus reservas.

Las lluvias, que durante la sequía eran una de las grandes esperanzas para recuperar los embalses, finalmente comienzan a reflejarse en las cifras.

Los Laureles vuelve a respirar, aunque las autoridades mantienen la vigilancia porque el nivel general de riesgo hídrico todavía es alto.

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