Los van a extrañar en Roatán: Hoteleros muertos por el choque de avión en Florida

WEST BAY BEACH, ROATÁN, ISLAS DE LA BAHÍA, HONDURAS. – Una profunda conmoción sacude al sector turístico de Roatán tras confirmarse la muerte de los empresarios Rachael Reed y Charmi Fehr, propietarios del ARCA Roatán Boutique Hotel, quienes fallecieron junto a otras siete personas cuando el jet privado en el que viajaban se estrelló el pasado domingo 1 de noviembre en Palm Beach, Florida, Estados Unidos. La aeronave se precipitó a tierra cuando cubría una ruta desde Texas hacia Bahamas, por causas que todavía investiga la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB).
Reed y Fehr estaban al frente del ARCA Roatán Boutique Hotel, ubicado en West Bay Beach, uno de los sectores turísticos más reconocidos de la isla.
Ambos transformaron la antigua propiedad Island Pearl para inaugurar el establecimiento en diciembre de 2023. El complejo también alberga el restaurante Ahari, conocido por su propuesta de gastronomía caribeña.
Además de compartir negocios, mantenían una relación sentimental. Sus familiares los recordaron como personas emprendedoras, apasionadas por los viajes y comprometidas con la comunidad de West Bay.

NUEVE PERSONAS MURIERON EN EL ACCIDENTE
Las autoridades estadounidenses identificaron a los nueve ocupantes que perdieron la vida en el siniestro. Entre ellos estaban el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp y sus hijos Emma y Charlie, además de Anita Maria Cetina, quien cuidaba a los menores.
También fallecieron los empresarios vinculados a Roatán y los integrantes de la tripulación: el capitán Jeffrey Gregory y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de apenas 20 años.
El Learjet 60 había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino al Aeropuerto North Eleuthera, en Bahamas. Sin embargo, cayó en el sector de Greenacres, en Palm Beach, antes de completar su recorrido.
TURBULENCIAS Y ACUMULACIÓN DE HIELO ANTES DEL IMPACTO
De acuerdo con los reportes preliminares, durante los momentos previos al accidente la tripulación comunicó turbulencias severas y una peligrosa acumulación de hielo en la aeronave. Segundos después, los pilotos emitieron señales de emergencia ante la pérdida de control.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) mantiene abierta la investigación para establecer qué provocó el desplome y cuál fue el factor determinante de la tragedia.
La muerte de Reed y Fehr deja un profundo vacío entre sus allegados y en la comunidad turística de Roatán, donde habían desarrollado un proyecto empresarial que contribuyó a la oferta hotelera de la isla.








