NACIONALES

Fe bajo la lluvia: Alfombras de aserrín desafían el clima en Tegucigalpa

Tegucigalpa. Ni la persistente llovizna de las ultimas horas lograron frenar a los artesanos y feligreses que, desde la tarde del Jueves Santo, comenzaron a dar forma a las emblemáticas alfombras de aserrín en la capital, una tradición que resiste no solo al clima, sino también al paso del tiempo y la falta de apoyo estructural.

La avenida Cervantes vuelve a convertirse en el epicentro de esta manifestación cultural y religiosa, donde se elaboran las coloridas alfombras que servirán de paso para la procesión del Santo Entierro hoy Viernes Santo. Sin embargo, este año el reto no es menor: las condiciones climáticas amenazan con deslucir un trabajo que implica horas de dedicación y coordinación comunitaria.

De acuerdo con el Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS), una vaguada en superficie y la convergencia de vientos húmedos del Caribe y el Pacífico estarán generando lluvias y chubascos de intensidad variable, incluso con tormentas eléctricas aisladas en varias regiones del país, incluida la zona central. El pronóstico para este Viernes Santo no es más alentador, reduciendo el margen de maniobra para quienes sostienen esta tradición.

Más allá del clima, la situación deja al descubierto la vulnerabilidad de las expresiones culturales frente a factores externos y la ausencia de mecanismos que garanticen su preservación. Las alfombras, que requieren logística, recursos y esfuerzo colectivo, están expuestas a desaparecer en cuestión de minutos bajo la lluvia, lo que plantea interrogantes sobre el respaldo institucional a estas prácticas.

La tradición tiene raíces profundas: la primera alfombra de aserrín en Honduras se remonta a 1963 en Comayagua, impulsada por la salvadoreña Miriam Mejía de Zapata. Desde entonces, decenas de familias han mantenido viva esta expresión que combina arte efímero, fe y devoción.

Para este año, se prevé cubrir unos 600 metros con aproximadamente 10 toneladas de aserrín, transformando las calles en un mosaico de colores y símbolos religiosos. Sin embargo, la interrogante persiste: ¿cuánto de ese esfuerzo logrará sobrevivir a las inclemencias del tiempo?

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba

Visitantes

036159