Remesas se disparan a más de 3,000 millones de dólares en 2026

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – Las remesas familiares enviadas a Honduras alcanzaron los 3,029.1 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, registrando un crecimiento del 15 % en comparación con el mismo periodo del año anterior, según datos del Banco Central de Honduras (BCH).
El informe oficial detalla que este incremento representa 394.7 millones de dólares más que los 2,634.4 millones recibidos entre enero y marzo de 2025, consolidando este flujo como la principal fuente de divisas del país.
Durante el trimestre, los envíos mostraron una tendencia ascendente: 870.8 millones de dólares en enero, 939 millones en febrero y un pico de 1,219.2 millones en marzo, reflejando la fuerte dependencia de la economía hondureña de estos ingresos.
El principal país emisor sigue siendo Estados Unidos, donde residen cerca de 1.8 millones de hondureños, aportando aproximadamente el 85 % del total de remesas, seguido por España con el 9 %, mientras que Alemania, Canadá, Costa Rica, Italia, México y Panamá contribuyen con el 6 % restante.
El BCH también destacó que las madres hondureñas son las principales receptoras, concentrando alrededor del 40 % de los beneficiarios, y que el 86 % de estos recursos se destina al consumo básico, especialmente alimentación, salud y educación.
Las remesas representan ya más del 25 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras, un país donde más del 60 % de la población vive en condiciones de pobreza, lo que subraya su impacto directo en la estabilidad económica y social.
Según el Banco Central, estos envíos superan ampliamente los ingresos por exportaciones e inversión extranjera directa, consolidándose como el principal sostén financiero de miles de hogares hondureños.
Para 2025, el país cerró con una cifra récord de 12,212 millones de dólares en remesas, mientras que las proyecciones para 2026 estiman una leve disminución, con un total aproximado de 10,670 millones de dólares.
El comportamiento de este flujo de dinero confirma la alta dependencia económica de Honduras respecto a sus migrantes, convirtiéndose en un pilar clave para el consumo interno y la estabilidad macroeconómica del país.








