Instalaciones nucleares de Irán fueron bombardeadas

TEHERÁN.— La tensión en Medio Oriente escala peligrosamente tras la denuncia de Irán sobre un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra una de sus instalaciones nucleares más sensibles, en un episodio que revive el fantasma de una crisis de alcance global.
Según la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), el complejo de enriquecimiento de uranio Shahid Ahmadi Roshan, ubicado en Natanz, fue bombardeado la mañana de este sábado, en lo que califican como una acción ilegal y contraria a los acuerdos internacionales.
Pese a la gravedad del señalamiento, las autoridades iraníes intentaron contener el pánico al asegurar que, tras evaluaciones técnicas, no se detectó fuga de material radiactivo, descartando —por ahora— un impacto ambiental inmediato para las zonas cercanas.
“No hay constancia de ninguna fuga de materiales radiactivos… ni peligro para los residentes”, afirmó la OEAI, en un mensaje que busca calmar a la población, pero que no logra disipar la preocupación internacional.
Mientras Teherán apunta directamente contra Washington y Tel Aviv, el Ejército de Israel respondió con ambigüedad: aseguró “no estar al tanto de un ataque”, aunque evitó aclarar si Estados Unidos actuó en solitario, alimentando así una guerra de versiones que incrementa la incertidumbre.
El ataque, de confirmarse, no sería un hecho aislado. Las instalaciones de Natanz ya habían sido blanco de ofensivas en el marco del conflicto iniciado el 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron operaciones contra Irán, marcando el inicio de una escalada que parece no tener freno.
A diferencia de ocasiones anteriores, esta vez el blanco habría sido directamente la planta de enriquecimiento de combustible (FEP), un punto neurálgico del programa nuclear iraní.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria de Irán aseguró haber derribado un caza F-16 israelí, el tercero en menos de un mes, según su versión, en el espacio aéreo central del país.
Sin embargo, Israel volvió a desmentir categóricamente el hecho. El Ejército reconoció que un misil fue lanzado contra una de sus aeronaves, pero insistió en que “no sufrió daños y la misión se completó según lo previsto”.







