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Carlos Umaña: Me pegaron un par de riatazos en la escuela ahora soy doctor y diputado  

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –  El diputado y médico Carlos Umaña abrió un nuevo debate nacional tras referirse al caso de la maestra Perla Díaz, acusada de agredir a una alumna en un centro educativo de Yoro, al comparar los métodos disciplinarios que recibió durante su etapa escolar con las situaciones actuales.

Aunque el galeno defendió sus experiencias personales como parte de su formación, sus declaraciones han generado cuestionamientos por equiparar los castigos físicos del pasado con los protocolos actuales de protección a la niñez y adolescencia.

Umaña recordó que durante su época de estudiante recibió castigos físicos por parte de algunos docentes y aseguró que esas acciones no le provocaron daños emocionales.

Para ser sincero, a mí me pegaron un par de ‘riatazos’ en la escuela y el colegio y no me hice trauma alguno”, manifestó el diputado al referirse a la disciplina que existía en los centros educativos de años anteriores.

El congresista afirmó que guarda buenos recuerdos de esos maestros porque, según su criterio, fueron quienes le inculcaron valores como el respeto, la responsabilidad y los límites personales.

Son de los maestros que más recuerdo y quiero porque me enseñaron el respeto, que la vida uno no puede ir haciendo lo que quiere”, expresó.

Sin embargo, sus declaraciones han generado críticas debido a que especialistas y sectores defensores de los derechos de la niñez señalan que una experiencia individual no necesariamente representa la realidad de todos los estudiantes ni justifica prácticas que hoy son consideradas inadecuadas o violatorias de los derechos de los menores.

El propio caso de la maestra Perla Díaz ha colocado nuevamente sobre la mesa la discusión sobre dónde termina la disciplina y dónde comienza la violencia dentro de las aulas. Las autoridades educativas han reiterado que la indisciplina de un estudiante nunca puede ser una razón para aplicar castigos físicos o acciones que afecten su integridad.

Umaña también relató que en su infancia acudió a sus padres para quejarse por los castigos recibidos, pero que estos respaldaban la autoridad del maestro y permitían ese tipo de correcciones.

Como buen cipote le puse la queja a mis padres, que más bien le autorizaron a que me montara riata las veces que quisiera el profesor”, contó.

El diputado sostuvo que los docentes de antes cumplían una función preventiva al inculcar normas de conducta y responsabilidad, aunque sus críticos señalan que los modelos educativos han cambiado y que actualmente existen herramientas pedagógicas distintas para corregir conductas sin recurrir a la violencia física.

Antes prevenían que fuéramos delincuentes, nos inculcaron no robar, hacer las tareas y ser responsables”, agregó Umaña.

Finalmente, el médico aclaró que sus comentarios corresponden únicamente a una vivencia personal y reconoció que podían generar controversia.

No obstante, el debate continúa sobre si las prácticas disciplinarias del pasado deben ser vistas como una enseñanza tradicional o como métodos que no tienen cabida en los sistemas educativos actuales.

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