Mel Zelaya no suelta la paranoia y asegura que habrá otro “Golpe” en su contra

El clima político en Honduras vuelve a tensarse peligrosamente. El coordinador del partido Libre, Manuel Zelaya, lanzó una advertencia explosiva: sectores políticos estarían preparando la destitución del consejero del CNE, Marlon Ochoa, en lo que calificó como un nuevo intento de “golpismo”.
Según Zelaya, la operación sería impulsada por el Partido Nacional de Honduras, con respaldo de sectores del Partido Liberal de Honduras, con el objetivo de silenciar —según su versión— al único “testigo del fraude” en el sistema electoral.
El exmandatario aseguró que Ochoa denunció irregularidades graves en el TREP, incluyendo la exigencia de un conteo del 100 % de actas y votos, así como la supuesta anulación del sistema biométrico y la violación del código fuente, elementos que, a su juicio, evidencian un intento de manipulación electoral.
A través de sus redes sociales, Zelaya también reavivó denuncias de injerencia extranjera, señalando directamente a Estados Unidos de presionar mediante amenazas relacionadas con las remesas, además de recordar supuestos episodios de intervención en procesos anteriores.
Incluso mencionó que durante las elecciones de 2017 —en el contexto del gobierno de Donald Trump— se registraron acciones directas por parte de la diplomacia estadounidense, apuntando a la exfuncionaria Heide Fulton.
Zelaya fue más allá al advertir que la eventual destitución de Ochoa podría derivar en su enjuiciamiento e incluso en una posible captura, lo que calificó como una estrategia para ocultar un fraude y consolidar el control total del sistema electoral.
“El riesgo incluso para su vida dentro de la cárcel es real”, alertó, elevando el tono del discurso y reforzando la narrativa de una persecución política en curso.
El líder de Libre también cuestionó las reformas a la Ley Electoral, asegurando que debilitarían la representación tanto de su partido como del Partido Liberal dentro del Consejo Nacional Electoral, favoreciendo —según su visión— un control absoluto del sistema por parte del oficialismo.
Además, advirtió que esta maniobra buscaría abrir paso a intereses políticos más amplios, incluyendo la concentración de poder en instituciones clave como la Corte Suprema y el Ministerio Público.
Zelaya cerró con un llamado directo a la militancia y a los diputados que se consideran democráticos: mantenerse en alerta ante lo que calificó como una “declaración de guerra contra el pueblo hondureño” si se concreta la iniciativa.







