CNA: Los hondureños pagan por los platos rotos en Medio Oriente

TEGUCIGALPA. — La directora ejecutiva del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, advirtió que el reciente incremento en los precios de los combustibles —impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente— está generando efectos devastadores en la economía nacional, altamente dependiente de la importación de hidrocarburos.
Bajo el análisis titulado “Una crisis que no provocamos, pero sí la pagamos”, Castellanos explicó que, aunque Honduras no controla los precios internacionales del petróleo, el impacto se traduce en transporte más caro, alimentos más costosos y un notable aumento en la factura energética de los hogares.
“La economía nacional no es la causa de esta crisis, pero sí recibe el impacto directo”, enfatizó Castellanos, dejando claro que la población está pagando el precio de conflictos ajenos mientras las autoridades locales parecen inertes ante la situación.
La titular del CNA hizo un llamado urgente al gobierno para que implemente medidas concretas que reduzcan la presión sobre los ciudadanos, incluyendo transparencia en la estructura de precios, revisión de los mecanismos de regulación y fortalecimiento de políticas de alivio económico.
Castellanos advirtió que el problema de fondo es la alta dependencia energética del país y su limitada capacidad de respuesta ante crisis globales, lo que evidencia la necesidad de diversificar las fuentes de energía para evitar futuros golpes al bolsillo de los hondureños.
Mientras los debates internacionales giran en torno a la geopolítica, la realidad en Honduras es otra: los hogares deben recortar gastos, limitar consumo y ajustar su calidad de vida. “La población no habla de geopolítica, solo sabe que tiene que pagar”, subrayó Castellanos.
Finalmente, insistió en que cada aumento de combustible debe convertirse en una oportunidad para decisiones estructurales, que reduzcan la dependencia del petróleo, anticipen futuras alzas y mitiguen el impacto de la economía global sobre los ciudadanos, quienes hoy sufren la consecuencia de crisis que no provocaron.
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