lluvias intensas, oleaje peligroso y riesgo de desastres en el norte del país”

La calma climática vuelve a quedar en entredicho. La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) encendió las alarmas al declarar Alerta Verde por 48 horas en los departamentos de Yoro, Islas de la Bahía, Colón, Atlántida y Cortés, ante la inminente llegada de un frente frío que amenaza con desatar lluvias intensas, vientos y condiciones peligrosas en la región.
De acuerdo con el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), el fenómeno ingresará por el noroccidente del país y avanzará lentamente por la costa del Caribe, un detalle que preocupa: su desplazamiento pausado podría prolongar los efectos y aumentar los riesgos.
El pronóstico no es alentador. Copeco advierte de un aumento significativo de la nubosidad, acompañado de vientos frescos del norte y noreste, así como un oleaje alterado que alcanzará entre dos y cuatro pies el miércoles, incrementándose a tres y cinco pies el jueves. Este escenario pone en alerta a comunidades costeras y al sector marítimo.
Pero el mayor peligro está en tierra firme. Las lluvias y chubascos intermitentes podrían dejar acumulados superiores a los 80 milímetros diarios en el norte y noroccidente, mientras que en zonas montañosas como Omoa, El Merendón y Nombre de Dios, las precipitaciones podrían dispararse hasta los 120 milímetros, elevando el riesgo de deslizamientos e inundaciones.
En el resto del país, el panorama tampoco es favorable: cielos nublados, lloviznas dispersas y descenso en las temperaturas marcarán la jornada, en una combinación que podría afectar actividades productivas y la vida cotidiana.
ADVERTENCIAS IGNORADAS PODRÍAN COSTAR CARO
Las autoridades han insistido en medidas básicas pero críticas: asegurar techos, limpiar drenajes y evitar la acumulación de basura que pueda obstruir el paso del agua. Sin embargo, año tras año, estas recomendaciones suelen ser desoídas hasta que el desastre golpea.

La Dirección de la Marina Mercante también fue alertada para mantener protocolos de seguridad, especialmente para embarcaciones pequeñas, ante el oleaje alterado en el Caribe hondureño.
Más preocupante aún es la situación de las comunidades vulnerables. Copeco instó a quienes viven cerca de ríos o en zonas propensas a deslizamientos, derrumbes, deslaves, hundimientos e inundaciones a considerar evacuaciones preventivas, una medida que, aunque necesaria, muchas veces llega tarde o se ejecuta con resistencia.
El llamado final es claro, pero contundente: no cruzar ríos ni quebradas crecidas. Una advertencia que, en Honduras, suele repetirse tras cada tragedia.
Mientras el frente frío avanza lentamente, la pregunta queda en el aire: ¿está realmente preparado el país para enfrentar otro episodio de lluvias intensas o volverá a reaccionar cuando los daños ya sean inevitables?








