Diputado propone bajar impuestos a combustibles ante alza histórica de precios

TEGUCIGALPA, HONDURAS. — El diputado del Partido Liberal, Rashid Mejía, anunció que presentará un proyecto de decreto para reducir temporalmente los impuestos a los derivados del petróleo, en un intento por aliviar la creciente carga económica sobre la población.
La iniciativa surge como respuesta al impacto del conflicto bélico en Medio Oriente, que ha provocado un incremento en la estructura de precios internacionales del crudo, repercutiendo directamente en el mercado hondureño. “Esta semana estaré presentando el proyecto… como medida de alivio al pueblo hondureño”, expresó el congresista.
Mejía también hizo un llamado a la unidad legislativa, solicitando el respaldo de todas las bancadas para aprobar una medida que, según afirmó, beneficiaría de forma generalizada a los ciudadanos, especialmente en un contexto de inflación y aumento del costo de vida.
El anuncio coincide con un nuevo golpe al bolsillo de los hondureños. A partir del lunes, la gasolina súper registrará un aumento de 6.59 lempiras, alcanzando los 134.07 lempiras por galón, mientras que la gasolina regular subirá 6.02 lempiras, situándose en 118.09 lempiras.
El impacto es aún mayor en otros derivados: el queroseno incrementará 13.31 lempiras, llegando a 138.98 lempiras, y el diésel, el combustible más utilizado en el país, subirá 10.33 lempiras, fijando su precio en 128.42 lempiras por galón.
Este escenario plantea un desafío complejo. Si bien la reducción de impuestos podría ofrecer un alivio inmediato, también abre el debate sobre sus efectos fiscales, en un país donde los ingresos tributarios son clave para el funcionamiento del Estado.
Analistas advierten que este tipo de medidas, aunque populares, suelen ser temporales y reactivas, sin atacar la raíz del problema: la alta dependencia energética y la vulnerabilidad frente a factores externos.
El planteamiento de Mejía coloca al Congreso ante una decisión delicada: equilibrar la urgencia social con la sostenibilidad fiscal, en un momento donde cada incremento en el combustible se traduce en mayores costos en transporte, alimentos y servicios.








