Femicidios sin freno: 59 mujeres asesinadas en 2026

TEGUCIGALPA.— En lo que va de 2026, al menos 59 mujeres han sido asesinadas, una cifra que expertos califican como alarmante y que confirma que los femicidios han dejado de ser hechos aislados para convertirse en una crisis sostenida.
La defensora de derechos humanos Honoria Rodríguez advirtió que detrás de muchos de estos crímenes hay un patrón preocupante: víctimas que denunciaron previamente y no recibieron protección. “Algunas mujeres que terminaron asesinadas habían denunciado agresiones de sus parejas u otras personas, pero nunca se hizo ninguna investigación ni se les brindó protección”, denunció.
Este señalamiento apunta directamente a una ruptura en el sistema de protección, donde las instituciones encargadas —Policía Nacional, Ministerio Público y Poder Judicial— fallan en dar seguimiento oportuno a las denuncias. La falta de coordinación y respuesta efectiva permite que los agresores continúen en libertad, incrementando el riesgo para las víctimas.
Rodríguez insistió en la urgencia de una acción articulada del Estado, que garantice no solo la recepción de denuncias, sino también medidas de protección reales y seguimiento constante, elementos clave para evitar que la violencia escale hasta consecuencias fatales.
Por su parte, Migdonia Ayestas, directora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, calificó la situación como una emergencia nacional, subrayando que “día con día se pierde la vida de muchas mujeres y niñas”. La experta advirtió que ni siquiera periodos tradicionalmente asociados a la reflexión, como la Semana Santa, han logrado frenar esta ola de violencia.
Ayestas también enfatizó la crueldad creciente en los crímenes, señalando que muchos casos van más allá de un acto violento puntual y responden a dinámicas de violencia prolongada en relaciones de pareja, que terminan en asesinatos. “Va más allá de un disparo”, indicó, evidenciando un componente de odio y ensañamiento que agrava el fenómeno.
Este panorama expone una profunda crisis de gobernanza, investigación y judicialización, donde la falta de resultados concretos alimenta la impunidad. Para los especialistas, el problema no radica únicamente en la violencia en sí, sino en la incapacidad del sistema para prevenir, investigar y sancionar de manera efectiva.
Ante este escenario, Ayestas concluyó que es imprescindible la creación de protocolos claros y efectivos, así como el fortalecimiento de la acción penal. Sin estas herramientas, advierte, la violencia de género seguirá siendo un problema invisibilizado en la práctica, pese a su gravedad.
La cifra de 59 mujeres asesinadas no solo representa vidas perdidas, sino también un llamado urgente a replantear la forma en que el Estado hondureño enfrenta una de sus crisis más persistentes y dolorosas.








