DNVT: Negligencia motivo del accidente en Quimistan

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – La tragedia que enluta al país tras el fatal accidente en la carretera CA-4, en el sector de La Ceibita, Quimistán (Santa Bárbara), comienza a revelar un elemento alarmante: la posible negligencia al volante como detonante de un hecho que dejó 9 personas fallecidas.
La Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) confirmó que el percance, ocurrido el Domingo de Resurrección, involucró un autobús cargado de fieles católicos procedentes de Esquipulas, Guatemala, y una rastra que transportaba cianuro, una sustancia altamente peligrosa. Ambos conductores murieron en el lugar.
El director de la DNVT, Lenin Morell, fue contundente al señalar que uno de los factores clave habría sido una maniobra indebida de adelantamiento, ejecutada sin la debida precaución. Sin embargo, lo más grave es que el conductor de la rastra, identificado como Ever Fajardo, no contaba con la licencia adecuada para operar un vehículo pesado.

“Portaba una licencia tipo B, que es para vehículos livianos. No tenía la autorización ni la experiencia para manejar una rastra, y menos con una carga de esta magnitud”, explicó Morell, evidenciando una cadena de irresponsabilidades que ahora está bajo investigación.
El caso abre una interrogante aún más profunda: ¿quién permitió que un conductor sin permisos adecuados manejara un transporte de alto riesgo? Las autoridades del Sistema de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT) ya trabajan para determinar responsabilidades, incluyendo posibles sanciones para quienes facilitaron el vehículo en estas condiciones.
El dictamen técnico también analizará si hubo exceso de velocidad, fallas mecánicas o consumo de sustancias, en un intento por reconstruir con precisión los hechos que derivaron en esta tragedia nacional.
Más allá del caso puntual, el accidente vuelve a poner en evidencia una preocupante realidad: Honduras ya registra al menos 300 muertes por accidentes de tránsito en lo que va del año, una cifra que refleja una crisis vial estructural. Solo durante la Semana Santa 2026, se contabilizaron 35 fallecidos por accidentes de tránsito y 51 víctimas en total al sumar otros incidentes como ahogamientos.
Este nuevo episodio no solo deja dolor y luto, sino que expone fallas graves en los controles de tránsito, supervisión y regulación del transporte pesado, evidenciando que la falta de rigor en la aplicación de la ley sigue costando vidas hondureñas en las carreteras del país.








