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Viceministro de Salud responde a la denuncia del CMH

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – La crisis en el sistema sanitario hondureño se profundiza en medio de tensiones entre el gobierno y el sector médico, luego de que la Secretaría de Salud negara cualquier relación laboral con el personal despedido, en respuesta a las crecientes denuncias del Colegio Médico de Honduras (CMH).

El subsecretario de Salud, Eduardo Midence, defendió la postura oficial al asegurar que las desvinculaciones se realizaron conforme a ley, argumentando que las personas cesadas no contaban con contrato ni sustento financiero. “No tenemos ningún tipo de relación patrón-empleado con estas personas”, afirmó, descartando además que exista hostigamiento o persecución laboral.

Las declaraciones surgen en un contexto de presión por parte de extrabajadores y del gremio médico, que han denunciado irregularidades en los despidos y advertido sobre el impacto de estas decisiones en la ya frágil atención en salud pública.

Midence fue enfático al señalar que el gobierno busca realizar contrataciones, pero bajo un ordenamiento administrativo y respaldo financiero, rechazando cualquier tipo de presión. “No vamos a hacer contrataciones basadas en vistos buenos o presiones mediáticas”, sostuvo, dejando claro que no se reincorporará automáticamente al personal cesado.

Sin embargo, el funcionario también admitió que, pese a las supuestas irregularidades, se realizaron pagos a estos trabajadores hasta el 27 de marzo, lo que abre interrogantes sobre la gestión administrativa y la legalidad de los procesos implementados.

El conflicto se agrava al contrastar con las denuncias del Colegio Médico de Honduras, que ha alertado sobre una posible desarticulación de servicios esenciales, señalando que la salida de personal podría afectar la capacidad de respuesta en hospitales y centros de salud a nivel nacional.

Este enfrentamiento evidencia una problemática más profunda: la falta de planificación estructural en el sistema sanitario, donde decisiones administrativas chocan con la realidad operativa de un sector históricamente debilitado.

Mientras el gobierno insiste en el orden financiero y legal, el gremio médico advierte sobre las consecuencias en la calidad de la atención, dejando en el centro del debate a miles de hondureños que dependen de un sistema de salud cada vez más tensionado.

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