Honduras ejecuta menos del 16 % del Presupuesto actual

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – La gestión financiera del Estado hondureño enfrenta serias alarmas. Un informe reciente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) revela que la ejecución presupuestaria durante el primer trimestre de 2026 apenas alcanzó el 15.92 %, situando al país en un escenario de restricciones y austeridad fiscal que afecta directamente la prestación de servicios en áreas estratégicas.
El documento destaca que el gobierno opera bajo el presupuesto de 2025, debido a la falta de aprobación del Presupuesto General, implementando políticas de ajuste fiscal que limitan la capacidad operativa de las instituciones estatales.
INSTITUCIONES EN ROJO Y POCAS EXCEPCIONES
Entre las entidades con mayor ejecución presupuestaria se encuentran:
- Instituto de Previsión Militar: 25 %
- Banco Central de Honduras: 23 %
- Secretaría de Infraestructura y Transporte: 21 %
Sin embargo, las instituciones clave presentan niveles críticos de ejecución:
- Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE): 7 %
- Secretaría de Agricultura y Ganadería: 5 %
- Secretaría de Gobernación, Justicia y Descentralización, Secretaría de Energía, Poder Judicial y BANADESA: apenas 1 %
RIESGOS PARA SECTORES ESTRATÉGICOS
El informe subraya que los sectores que concentran la mayor parte del presupuesto —energía, salud, educación, seguridad e infraestructura— están expuestos a un riesgo elevado de deterioro, lo que podría profundizar los desafíos económicos y sociales del país.
Aunque se han implementado decretos de emergencia en áreas críticas, los expertos advierten que la falta de mecanismos de monitoreo y rendición de cuentas podría derivar en opacidad, discrecionalidad y uso ineficiente de los recursos públicos.
UNA SEÑAL DE ALERTA
La baja ejecución presupuestaria evidencia que Honduras enfrenta un desfase financiero grave, donde la combinación de presupuesto desactualizado, restricciones fiscales y decisiones discrecionales amenaza la eficiencia del Estado y la calidad de los servicios esenciales para la población.
El desafío ahora es claro: mejorar la ejecución, fortalecer la supervisión y garantizar transparencia, para evitar que la crisis fiscal se traduzca en un colapso social y económico.









