Delinquiendo a todo lujo: Presos tenían teléfonos internet y seguían operando desde la cárcel

Tegucigalpa. – En una operación que sacude el sistema penitenciario, un total de 35 privados de libertad de alta peligrosidad fueron trasladados este jueves a cárceles de máxima seguridad, como parte de una intervención para frenar extorsiones dirigidas desde el interior de los centros penales.
La acción fue ejecutada de manera conjunta por el Instituto Nacional Penitenciario (INP), la Policía Nacional de Honduras y la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco), en respuesta a múltiples denuncias ciudadanas sobre actividades ilícitas coordinadas desde prisión.
El comisionado presidente del INP, Othoniel Gross, explicó que los reclusos fueron identificados mediante trabajos de inteligencia y pruebas técnicas, que los vinculan con llamadas extorsivas realizadas desde las cárceles.
Según detalló, los privados de libertad permanecerán aislados en celdas de máxima seguridad, con el objetivo de cortar cualquier tipo de comunicación con estructuras criminales que operan fuera de los recintos penitenciarios.
No obstante, Gross lanzó una fuerte advertencia al revelar que, pese a la instalación de bloqueadores, aún existe señal telefónica dentro de varias cárceles, lo que facilitaría la continuidad de estos delitos. En ese sentido, cuestionó el papel de las empresas encargadas de bloquear la señal, señalando que no estarían cumpliendo completamente su función.
El funcionario aseguró que esta situación ya fue expuesta ante la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, tras comprobar técnicamente que los equipos instalados no bloquean la señal al 100 %. “Si no existe señal dentro de los centros penales, no habría interés en introducir teléfonos celulares”, enfatizó.
La investigación también ha revelado un preocupante hallazgo: el uso de tecnología de última generación dentro de las cárceles. Durante recientes inspecciones, se encontraron reproductores de señal Wi-Fi y antenas satelitales tipo Starlink, presuntamente utilizadas para evadir los controles.
Gross confirmó que hace aproximadamente dos semanas se localizaron entre tres y cuatro antenas Starlink en la cárcel de Támara, y que ya se identificó al personal que habría colaborado en su ingreso.
Desde enero, además, se mantiene un proceso de depuración interna contra personal penitenciario y administrativo implicado en el ingreso de celulares y otros dispositivos ilegales.
Las autoridades informaron que las requisas continuarán de forma permanente, con apoyo de escáneres, drones y equipos especializados, mientras se investigan posibles caletas donde podrían permanecer armas o artefactos ocultos desde años anteriores.
Con estas acciones, el sistema penitenciario busca recuperar el control, cortar las comunicaciones ilícitas y reducir la extorsión que afecta a la población hondureña.








