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Murió a bordo de un tren y ahora su familia pide ayuda para darle santa sepultura

EL NEGRITO, YORO. – Entre lágrimas y profundo dolor, familiares del hondureño Denis Isaías Anariba, uno de los migrantes hallados muertos esta semana dentro de un vagón de tren en Laredo, Estados Unidos, claman para que sus restos sean repatriados y sepultados en su natal El Negrito, en el norte de Honduras.

Denis, de apenas 24 años, es uno de los tres hondureños fallecidos en la tragedia, junto a Josué Zerón y el menor Nelson Portillo. En total, siete migrantes fueron encontrados sin vida dentro del vagón de carga; los otros cuatro eran ciudadanos mexicanos.

Su padre, Isaías Anariba, recordó con la voz quebrada el último momento que compartió con su hijo antes de emprender nuevamente el viaje hacia Estados Unidos.

“El último abrazo que me dio en la casa de su abuela… si yo hubiera sabido que eso iba a pasar, le digo que no se vaya”, expresó entre lágrimas.

El padre relató que emigró a Estados Unidos cuando Denis apenas tenía cuatro años, buscando oportunidades para sostener a su familia. Desde entonces, pasó gran parte de su vida entre deportaciones, regresos y nuevos intentos por trabajar en el país norteamericano.

Actualmente, Isaías sobrevive sembrando maíz, frijoles y yuca en El Negrito, mientras enfrenta el dolor de perder a su hijo en circunstancias trágicas.

La familia insiste en que el cuerpo de Denis debe regresar a Honduras para descansar junto a sus seres queridos.

“Estados Unidos no le pertenece ni a él ni a su esposa… aquí está su familia, sus hermanos y sus tías que lo quieren”, afirmó el padre.

Denis cumpliría 25 años el próximo 29 de mayo y, según sus familiares, había decidido regresar a Texas tras ser deportado en diciembre de 2025 para reencontrarse con su esposa mexicana, Marisol Orozco, y su hija de apenas un año.

Sus tías, Lilian y Ada Manzanares, también recordaron con nostalgia al joven, a quien describieron como un muchacho trabajador, tranquilo y muy querido por toda la familia.

“Lo cuidé desde pequeño, era como un hijo para mí”, relató Lilian, quien conserva fotografías de Denis desde su infancia hasta su etapa adulta.

La familia pidió apoyo urgente a las autoridades hondureñas para lograr la repatriación del cuerpo, mientras el caso vuelve a poner en evidencia los riesgos y tragedias que enfrentan miles de migrantes hondureños en su intento por llegar a Estados Unidos.

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