¡Y resulta que el mayor problema en el Mundial es el calor de América!

BERLÍN, ALEMANIA. – La ONU Cambio Climático advirtió que el calor extremo será uno de los principales protagonistas del Mundial de Fútbol 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, debido al aumento sostenido de las temperaturas provocado por el cambio climático. El organismo alertó que las altas temperaturas podrían afectar tanto el rendimiento de los jugadores como la salud de millones de aficionados que asistirán a los estadios y ciudades sedes del torneo.
El llamado fue realizado por el secretario ejecutivo de Cambio Climático de la ONU, Simon Stiell, quien instó a los medios de comunicación a aprovechar situaciones como las pausas de hidratación durante los partidos para explicar las consecuencias del calentamiento global y la necesidad de acelerar la transición hacia energías limpias.
“Todos estamos viendo un partido, pero se interrumpe porque hace mucho calor para los jugadores, para los aficionados, para todos. No es algo aleatorio, es el cambio climático”, señaló Stiell en un comunicado difundido por el secretariado permanente para el Cambio Climático de la ONU, con sede en Bonn, Alemania.
Según el funcionario, el planeta se ha estado calentando durante más de un siglo debido al uso masivo de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, lo que está provocando fenómenos climáticos cada vez más extremos en distintas regiones del mundo.
La ONU subrayó que la transición energética no solo es clave para proteger el medio ambiente, sino también para preservar actividades tan populares como el fútbol.
“Si la gente que ama el fútbol levanta la voz para protegerlo de los efectos del cambio climático, puede impulsar un cambio determinante”, añadió Stiell.
En un documento distribuido a medios internacionales, el organismo advirtió que el calor extremo será parte de la historia del torneo, con efectos visibles dentro y fuera de los estadios.
Entre las consecuencias previstas figuran una reducción en la intensidad de juego, sustituciones más tempranas, pausas de hidratación más frecuentes y una administración más cuidadosa del esfuerzo físico por parte de los futbolistas.
Además, la ONU alertó que los riesgos no se limitarán al terreno de juego. Las altas temperaturas también podrían afectar a miles de aficionados en las ciudades anfitrionas, especialmente durante los desplazamientos hacia los estadios o mientras permanecen en espacios abiertos.
Actualmente, un estudio elaborado por expertos por encargo del sindicato internacional de futbolistas FIFPRO estima que 26 de los 104 partidos del Mundial 2026 se disputarán bajo condiciones que representan un riesgo para la salud de los jugadores.
Entre esos encuentros figuran la gran final, dos partidos de cuartos de final y el encuentro por el tercer lugar, considerados algunos de los más importantes del campeonato.
Los especialistas advierten que el peligro será mayor en las sedes ubicadas en el sur e interior de Estados Unidos y en México, donde existen estadios abiertos y condiciones climáticas más extremas. Sin embargo, ciudades tradicionalmente más frescas como Toronto y Vancouver tampoco están exentas de experimentar olas de calor severas.
La ONU recordó que el riesgo no depende únicamente de las altas temperaturas, sino también de factores como la humedad, la radiación solar y las condiciones del viento, elementos que pueden incrementar significativamente el impacto del calor en el organismo.
Asimismo, el organismo destacó que los aficionados podrían ser aún más vulnerables que los jugadores, ya que no cuentan con supervisión médica permanente y pueden permanecer expuestos durante varias horas a condiciones climáticas extremas.
Aunque algunos estadios disponen de sistemas de aire acondicionado, la ONU señaló que solo tres de los 16 recintos mundialistas cuentan con esa tecnología, por lo que la protección frente al calor seguirá siendo un desafío importante durante el desarrollo del torneo.
Finalmente, el organismo insistió en que la adaptación es necesaria, pero no suficiente, y reiteró que reducir las emisiones contaminantes derivadas de los combustibles fósiles será fundamental para proteger el futuro del deporte y de las próximas generaciones.







