Lluvias revolvieron a los zancudos y otra vez hay alerta por dengue

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – Las autoridades sanitarias mantienen una estrecha vigilancia ante el riesgo de propagación del dengue en el país, luego de que las lluvias favorecieran la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad. En lo que va de 2026, Honduras acumula 3,823 casos sospechosos, con mayor incidencia en Cortés y Francisco Morazán, mientras decenas de pacientes han requerido hospitalización debido a complicaciones asociadas al virus.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, durante la semana epidemiológica 22, comprendida entre el 31 de mayo y el 6 de junio, se reportaron 113 nuevos casos sospechosos que continúan bajo investigación. Las precipitaciones registradas en diferentes regiones del país han incrementado la preocupación de las autoridades, ya que facilitan la formación de criaderos del mosquito transmisor.
El monitoreo epidemiológico revela que los municipios de Tegucigalpa y San Pedro Sula siguen concentrando la mayor cantidad de casos sospechosos, impactando directamente las estadísticas de los departamentos de Francisco Morazán y Cortés. Asimismo, se mantiene vigilancia en zonas como Choluteca, Yoro, Colón y Santa Bárbara, donde también se registra circulación de la enfermedad.
Especialistas advierten que la combinación de lluvias, altas temperaturas y acumulación de agua en recipientes crea las condiciones ideales para la reproducción del vector, aumentando las posibilidades de nuevos contagios en las próximas semanas.
Aunque gran parte de los pacientes permanece bajo observación médica, los reportes oficiales indican que 66 personas han sido hospitalizadas tras presentar signos de alarma o cuadros compatibles con dengue grave, lo que mantiene en alerta al sistema sanitario nacional.
Las autoridades también señalaron que los menores de 15 años continúan siendo uno de los grupos más vulnerables, por lo que exhortaron a los padres de familia a buscar atención médica inmediata ante síntomas como fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, vómitos persistentes, sangrados o debilidad generalizada.
Pese a que las cifras actuales reflejan una reducción cercana al 50 % en comparación con el mismo período de 2025, la Secretaría de Salud insistió en que el riesgo sigue presente y pidió a la población no bajar la guardia.
Entre las principales recomendaciones destacan la eliminación de criaderos mediante la limpieza constante de pilas, barriles, llantas, botellas, canaletas y cualquier recipiente que acumule agua, además del uso de repelentes y mosquiteros para proteger especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.







