¡No llegaron ni a los 18 años! 320 chavalos acabaron muertos en 2026

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – Un total de 320 niños, niñas, adolescentes y jóvenes murieron de forma violenta durante el primer semestre de 2026 en Honduras, según estadísticas divulgadas este martes por la Coordinación de Instituciones Privadas por las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (Coiproden). La organización informó que esta cifra representa un incremento del 15 % en comparación con el mismo período de 2025, una situación que refleja el aumento de la violencia contra la niñez y juventud en el país, donde además este sector enfrenta amenazas por enfermedades como el dengue, el sarampión y la tosferina.
De acuerdo con el informe de Coiproden, las 320 muertes violentas registradas entre enero y junio de 2026 evidencian un preocupante incremento respecto al año anterior.
La organización advirtió que la niñez y la juventud continúan siendo uno de los sectores más vulnerables de la sociedad hondureña, afectados por la violencia criminal y otras problemáticas que ponen en riesgo su bienestar y desarrollo.
Las estadísticas revelan que 247 de las víctimas, equivalentes al 77 %, eran hombres, mientras que 73, es decir el 23 %, correspondían a mujeres.
Estos datos reflejan el impacto desproporcionado que la violencia sigue teniendo sobre la población masculina menor de edad y joven, aunque las niñas y adolescentes también continúan siendo víctimas de hechos violentos.
El informe identifica a Francisco Morazán, Yoro y Cortés como los departamentos con el mayor número de muertes violentas de menores y jóvenes durante el primer semestre del año.
Estas zonas figuran de manera recurrente entre las regiones con mayores índices de violencia del país, lo que mantiene en alerta a organizaciones defensoras de los derechos de la niñez.
Además de la inseguridad, Coiproden recordó que la niñez hondureña enfrenta otros riesgos importantes relacionados con la salud pública.
Enfermedades como el dengue, el sarampión y la tosferina continúan afectando a menores de edad, incrementando la vulnerabilidad de este sector y evidenciando los múltiples desafíos que enfrenta el país para garantizar el bienestar de la infancia y la juventud.
La organización reiteró la necesidad de fortalecer las políticas públicas orientadas a la prevención de la violencia, la protección integral de la niñez y el acceso oportuno a los servicios de salud.








