No sale ninguna llamada, los tenemos bien chequeados, dice Conatel de las cárceles

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – El presidente de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), Fernando Anduray, aseguró este lunes que la salida de llamadas telefónicas desde los 21 centros penales del país se encuentra bajo control gracias al fortalecimiento de los sistemas de bloqueo y al monitoreo permanente, con el objetivo de impedir que privados de libertad utilicen las telecomunicaciones para cometer delitos.
El funcionario afirmó que actualmente las autoridades mantienen una vigilancia constante sobre el funcionamiento de las redes de telefonía dentro de las cárceles hondureñas, en coordinación con las empresas operadoras y el sistema penitenciario.
“Prácticamente tenemos control del funcionamiento de las telecomunicaciones en los centros penales, es decir, no hay actividad. Esta es una buena noticia”, manifestó Anduray.
El titular de Conatel explicó que el sistema de supervisión opera de forma permanente con la participación de personal de las compañías telefónicas, el Instituto Nacional Penitenciario (INP) y técnicos de la propia comisión reguladora, quienes verifican continuamente el funcionamiento de los bloqueadores de señal.
En ese sentido, aclaró que las alertas registradas en las últimas semanas no corresponden a llamadas efectuadas por personas privadas de libertad, sino a señales detectadas desde teléfonos celulares utilizados por personal administrativo o custodios que laboran en los centros penitenciarios.
Anduray también reveló que recientemente se identificó una pequeña falla técnica en el sistema de bloqueo del centro penal de Comayagua, originada por un ajuste pendiente en antenas ubicadas en el exterior del recinto.
No obstante, aseguró que el inconveniente fue corregido oportunamente, evitando que la situación pudiera ser aprovechada para realizar llamadas desde el interior del establecimiento penitenciario.
Las declaraciones del funcionario se producen en medio de los esfuerzos de las autoridades por fortalecer los mecanismos de control en las cárceles hondureñas y reducir la comisión de delitos que, en años anteriores, eran coordinados mediante el uso ilegal de teléfonos móviles desde los centros penales.








