Trump dijo aranceles y Honduras dice ten piedad

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – El Gobierno espera que Estados Unidos no incremente los aranceles a los productos hondureños de exportación a partir del próximo 24 de julio, fecha en que vence el esquema arancelario vigente, mientras las autoridades aseguran que han intensificado las gestiones diplomáticas y comerciales para evitar un nuevo golpe a la economía nacional y, de ser posible, conseguir una reducción de los gravámenes.
El ministro de Desarrollo Económico (SDE), Eddy Ordoñez, manifestó este martes que la principal expectativa del Gobierno es que Washington mantenga o reduzca el arancel del 10 % aplicado a Honduras y que no se concrete un aumento adicional.
“Nosotros no queremos que se nos aumenten los aranceles, estamos esperando que se disminuyan; si esperamos que se disminuya después del 24 de julio, posiblemente no suceda, pero que no suba”, declaró el funcionario.
Ordoñez explicó que Honduras ha trabajado desde el inicio para generar las condiciones necesarias que permitan mantener una relación comercial favorable con Estados Unidos y evitar que se aplique un arancel adicional del 2.5 %.
El funcionario aseguró que las autoridades hondureñas han enfocado sus esfuerzos en remover barreras no arancelarias, atender reclamos planteados por empresas estadounidenses relacionados con trámites y fortalecer los vínculos comerciales entre ambos países.
Según el ministro, estas acciones buscan demostrar la disposición de Honduras para mejorar las condiciones de intercambio comercial y evitar medidas que puedan afectar las exportaciones nacionales.
El 24 de julio representa una fecha de especial atención para el sector exportador hondureño, debido a que en ese momento Estados Unidos deberá definir las nuevas condiciones arancelarias que aplicará a distintos países.
Ordoñez anticipó que la expectativa del Gobierno es que Honduras mantenga el arancel del 10 % mientras continúan las negociaciones bilaterales, aunque reconoció que el objetivo final es lograr mejores condiciones para los productos hondureños.
La decisión de Washington genera preocupación entre los sectores productivos, debido a que un incremento de los aranceles podría elevar los costos de acceso al mercado estadounidense y afectar la competitividad de las exportaciones hondureñas.
Por ahora, el Gobierno mantiene las gestiones a la espera de la decisión de Estados Unidos, con la esperanza de que Honduras no sea castigada con nuevos gravámenes y que las negociaciones permitan avanzar hacia una reducción de los aranceles que actualmente enfrentan los productos nacionales.







