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¡La izquierda los quiere muertos! Libre planea que hondureños sean asesinados en Haití  

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – El diputado liberal Alex Berríos anunció que la próxima semana pedirá al presidente Nasry Asfura enviar apoyo militar hondureño a El Salvador para participar en el rescate de cuatro militares salvadoreños desaparecidos tras una emboscada de pandillas en Haití, una propuesta que enciende las alarmas por el peligro que supondría involucrar a efectivos hondureños en un operativo donde hombres armados han atacado vehículos blindados y hasta helicópteros de búsqueda.

La iniciativa plantea una pregunta inquietante: ¿pretende Honduras involucrar a sus soldados en una operación donde el riesgo de sufrir bajas es real, sin que se conozcan todavía los detalles de la misión ni las garantías para proteger sus vidas?

Berríos defendió su propuesta al asegurar que Honduras cuenta con fuerzas élite altamente preparadas. Sin embargo, tener soldados entrenados no significa que sean invulnerables, y ninguna preparación militar puede garantizar que una operación de rescate en territorio controlado por pandillas termine sin víctimas.

UNA MISIÓN DONDE CADA MOVIMIENTO PUEDE CONVERTIRSE EN UNA EMBOSCADA

La situación de seguridad en Haití es extremadamente grave. Las pandillas armadas controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y han extendido su influencia a otras regiones, mientras los secuestros, asesinatos y enfrentamientos continúan golpeando a la población.

La Organización de las Naciones Unidas informó que, entre enero y mediados de septiembre de 2026, al menos 5,700 personas murieron o resultaron heridas por la violencia de las pandillas o durante operaciones de seguridad. Además, más de 230 personas fueron secuestradas durante el período reportado. 

No se trata, por tanto, de un escenario donde las fuerzas extranjeras puedan actuar sin amenazas. La violencia ha alcanzado incluso a integrantes de la misión multinacional desplegada para apoyar la recuperación de la seguridad.

SALVADOREÑOS DESAPARECIERON TRAS UN ATAQUE BRUTAL

El peligro quedó expuesto el 18 de octubre, cuando cuatro técnicos militares de aviación salvadoreños desaparecieron después de que un grupo armado atacara el vehículo blindado en el que viajaban en Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe.

Según información de las autoridades salvadoreñas recogida por medios internacionales, los atacantes emplearon explosivos y disparos, incendiaron el vehículo y obligaron a sus ocupantes a escapar. Los helicópteros enviados para apoyar la búsqueda también recibieron disparos, mientras los intensos enfrentamientos dificultaron el acceso por tierra y aire. 

Si una misión internacional ya enfrenta semejantes dificultades para localizar a cuatro de sus integrantes, ¿qué garantías tendría Honduras de que sus propios efectivos podrían entrar, cumplir una operación de rescate y regresar con vida?

No hay información suficiente para afirmar que una eventual participación hondureña terminaría en muertes. Pero tampoco sería responsable presentar el operativo como una misión sencilla o de bajo riesgo.

¿ESTÁ HONDURAS PONE A SUS SOLDADOS EN LA LÍNEA MUERTE?

El planteamiento de Berríos no especifica públicamente cuántos militares hondureños participarían, qué funciones cumplirían, bajo qué mando actuarían ni qué medidas se adoptarían para evitar que quedaran atrapados en enfrentamientos con grupos criminales fuertemente armados.

Esas respuestas son fundamentales antes de hablar de un despliegue. Una cosa es brindar solidaridad diplomática, inteligencia o apoyo logístico; otra muy distinta es enviar tropas a una zona donde las fuerzas internacionales ya han sido atacadas.

El país necesita conocer el alcance concreto de la propuesta y los riesgos que implicaría para sus efectivos. También debe aclararse quién asumiría la responsabilidad de autorizar la misión, cómo se coordinaría con las fuerzas internacionales y qué plan de evacuación y atención médica existiría en caso de que los soldados resultaran heridos.

LA PREGUNTA QUE EL CONGRESO DEBE RESPONDER

Berríos anunció que presentará un exhorto al Congreso Nacional la próxima semana. Por ahora, se trata de una propuesta política, no de una decisión oficial de desplegar tropas hondureñas en Haití.

Pero el debate no puede reducirse a presumir la preparación de las fuerzas élite del país. Los soldados hondureños no son piezas desechables ni su entrenamiento constituye una garantía contra la muerte. Si se considera una misión de esta naturaleza, el Gobierno y el Congreso deben explicar con claridad sus objetivos, los riesgos calculados y las condiciones necesarias para proteger al personal.

La pregunta final es tan seria como inevitable: ¿vale la pena exponer vidas hondureñas en una operación internacional sin conocer todavía cómo se garantizaría su seguridad? Antes de enviar efectivos a un escenario de violencia extrema, el país merece respuestas concretas, no solo declaraciones de confianza en la capacidad militar.

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