Filas de 12 horas o $1,000 por una pulsera del Mundial

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS. – La pasión por el Mundial 2026 ha desatado un inesperado fenómeno en Nueva York, donde cientos de aficionados hacen largas filas de hasta 12 horas para obtener una pulsera conmemorativa gratuita que, debido a su enorme popularidad, ya alcanza precios de hasta 1,000 dólares en plataformas de comercio electrónico.
El inusual fenómeno se vive en el Rockefeller Fan Fest, donde Bank of America entrega sin costo una pulsera personalizable con colgantes o «charms» alusivos a la Copa del Mundo y a la sede de Nueva York. Ante la creciente demanda, la organización implementó un sistema de turnos para controlar el acceso al taller de personalización. Desde las 6:00 de la mañana, los aficionados comienzan a formar filas para obtener un brazalete con la hora en la que podrán regresar y reclamar el codiciado recuerdo, lo que los obliga a permanecer prácticamente todo el día en el recinto.
Muchos seguidores aprovechan la espera para participar en las actividades del festival, mientras otros consumen alimentos y bebidas en la zona. «Empezamos a hacer cola a las 8 de la mañana y ahora, a las 5 de la tarde, recogeremos la pulsera. Todo ese tiempo lo hemos pasado haciendo las actividades y tomando algo. Eso sí, la cerveza está a 16 dólares«, relató Gisele, una turista mexicana.
El éxito del accesorio ha dado paso a un lucrativo mercado de reventa. Aunque la pulsera se distribuye de forma gratuita, en plataformas como eBay y Wallapop ya aparecen ofertas que oscilan entre 200 y 1,000 dólares, convirtiéndola en uno de los recuerdos más codiciados del torneo.
El ejecutivo de Bank of America, Fernando Nuñes, confirmó que la institución tiene conocimiento de esta práctica, aunque recordó que el objetivo de la iniciativa es ofrecer gratuitamente una experiencia a los aficionados.
Asimismo, explicó que los «charms» que primero se agotan cada día son el balón de fútbol, la Copa Mundial de la FIFA, la Estatua de la Libertad y el tradicional taxi amarillo de Nueva York, piezas que se han convertido en las favoritas de los coleccionistas.
Para muchos asistentes, el esfuerzo vale la pena. Algunos incluso consideran vender la pulsera para ayudar a financiar su viaje, mientras que otros prefieren conservarla como un recuerdo irrepetible del Mundial.
«Es un recuerdo único; no sabemos cuándo volverá a celebrarse un Mundial en Estados Unidos, así que pasar doce horas de pie en Manhattan vale la pena«, afirmó Gisele, mientras esperaba su turno para recibir el accesorio.








