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¡Mensaje de muerte en Choloma! Asesinan a dos mujeres y dejan amenaza

CHOLOMA, CORTÉS. – La violencia vuelve a golpear con crudeza al norte de Honduras. Este martes, el asesinato de dos mujeres en la colonia Los Almendros no solo dejó consternación, sino también un mensaje amenazante que refleja el nivel de control e intimidación del crimen organizado en la zona.

De forma preliminar, una de las víctimas fue identificada como Kimberly, mientras que junto a los cuerpos las autoridades encontraron un cartel de color amarillo con letras negras que decía: “Las matamos por trabajar con la DIPAMPCO, por sapos”, una advertencia directa que evidencia la brutalidad y el miedo impuesto por estructuras criminales.

El doble asesinato ocurrió en una calle principal que conduce al sector Los Almendros, donde la escena fue acordonada por agentes policiales. Uno de los cuerpos quedó tendido cerca de un vehículo tipo turismo color rojo, mientras que el otro fue hallado en un pasaje cercano, lo que pone en evidencia la violencia con la que se ejecutó el crimen.

Violencia sin freno y mujeres en la mira

Este caso se suma a una cadena de hechos violentos en Choloma, particularmente en la zona conocida como “el kilómetro”, consolidando al municipio como uno de los focos más preocupantes de inseguridad en el país.

Pero más allá del hecho puntual, el crimen expone una realidad aún más alarmante: la violencia sistemática contra las mujeres en Honduras. Durante casi 290 meses, el país ha registrado entre 29 y 30 muertes violentas de mujeres al mes, lo que equivale a una víctima diaria.

Las cifras estremecen. Desde 2008 hasta febrero de 2026 se contabilizan cerca de 7,000 feminicidios, representando el 83% de las 8,465 muertes violentas de mujeres registradas desde 2002. Solo en lo que va de 2026, ya se reportan alrededor de 40 mujeres asesinadas, muchas en circunstancias que siguen sin resolverse.

Impunidad y control criminal

Mientras las autoridades recaban indicios para esclarecer este doble crimen, crecen las dudas sobre la capacidad del Estado para frenar la violencia y desarticular estructuras criminales que operan con mensajes de terror y represalias públicas.

El uso de carteles en escenas del crimen no solo busca intimidar, sino también enviar un mensaje de control territorial, dejando a la población en medio de un clima de miedo, silencio e impunidad.

Este nuevo hecho no es aislado. Es parte de una crisis más profunda donde ser mujer en Honduras sigue representando un riesgo constante, en un país donde la violencia parece avanzar más rápido que la justicia.

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