Golpe a la MS-13: “Operación Trueno” contra el narcomenudeo

TEGUCIGALPA. La llamada “Operación Trueno” vuelve a sacudir el tablero criminal hondureño, pero también deja al descubierto una realidad incómoda: la MS-13 no solo trafica drogas, sino que ha tejido una red de poder que alcanza incluso instituciones del Estado.
La Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN), con respaldo de la FESCCO y las Fuerzas Armadas, ejecuta la segunda fase de esta ofensiva que promete ser “contundente”, aunque el país ya ha escuchado esa palabra antes. El objetivo es claro: debilitar y desarticular una estructura que ha hecho del microtráfico de drogas un negocio rentable y sostenido a nivel nacional.
Sin embargo, los hallazgos van más allá de la venta al menudeo. Las investigaciones apuntan a un sofisticado esquema de lavado de activos, mediante el cual la organización logra legitimar millonarias ganancias ilícitas. Es decir, el problema no solo está en las calles, sino también en los circuitos financieros que permiten que el dinero sucio circule con aparente normalidad.
Como si fuera poco, las autoridades han identificado plantaciones de marihuana en el departamento de Colón, una señal clara de que la MS-13 no solo distribuye droga, sino que también produce y controla territorios, ampliando su influencia sin mayores obstáculos.
Pero el dato más alarmante —y políticamente explosivo— es otro: la infiltración en instituciones del Estado. Según las investigaciones, la estructura criminal ha logrado penetrar espacios clave para facilitar sus operaciones y garantizar impunidad, lo que pone en entredicho la capacidad real del aparato estatal para combatirla.
Esta segunda fase surge tras los resultados de la primera etapa, en un intento por intensificar la ofensiva. En ese marco, se ejecutan 18 allanamientos y tres inspecciones simultáneas en Tegucigalpa, Comayagua, Villanueva, San Pedro Sula, Cortés y Tela, Atlántida. Un despliegue amplio que busca impactar directamente la estructura operativa a nivel nacional.








