NACIONALES

Ambiente tenso: Salud y médicos llegan a un acuerdo y suspenden protestas

Tegucigalpa. Tras días de tensión y presión en el sistema de salud, autoridades de la Secretaría de Salud (Sesal) y el Colegio Médico de Honduras (CMH) confirmaron este miércoles que han alcanzado acuerdos preliminares, poniendo fin a las asambleas informativas que mantenían en vilo la atención médica a nivel nacional.

El presidente del CMH, Samuel Santos, explicó que uno de los puntos clave fue aclarar la controversia en torno a los supuestos despidos de médicos en condición de interinato, señalando que se trató de un “malentendido” derivado de interpretaciones erróneas de las disposiciones emitidas desde el nivel central.

“Hoy mismo la Sesal va a generar un oficio para que se sigan presentando en sus sitios de trabajo”, aseguró Santos, lo que representa un alivio inmediato para cientos de profesionales que enfrentaban incertidumbre laboral.

Sin embargo, el acuerdo también deja en evidencia problemas estructurales más profundos. El líder gremial advirtió que Honduras enfrenta un déficit crítico de médicos, estimado en un 80 %, equivalente a unos 18 mil profesionales, lo que limita seriamente la capacidad de brindar una atención de calidad a la población.

Entre los compromisos alcanzados, se contempla la revisión de acuerdos heredados del gobierno anterior, así como la búsqueda de mecanismos para hacer justicia a médicos con mayor antigüedad. Además, el gremio propondrá al presidente Nasry Asfura la emisión de un PCM que permita establecer una base salarial unificada a nivel nacional.

Por su parte, el viceministro de Salud, Eduardo Midence, confirmó que las peticiones del gremio serán formalizadas y que su ejecución estará sujeta a la aprobación del Presupuesto General, lo que introduce un elemento de incertidumbre sobre la viabilidad de los compromisos.

Midence también indicó que al menos 432 médicos presentan problemas administrativos, los cuales serán revisados individualmente, en un intento por desactivar los focos de conflicto dentro del sistema.

Aunque la suspensión de las asambleas representa un respiro para los pacientes, el desenlace deja interrogantes abiertas sobre la capacidad real del Estado para cumplir los acuerdos, especialmente en un contexto de limitaciones presupuestarias y desconfianza acumulada entre las partes.

El fin de las protestas no necesariamente implica el fin de la crisis. Por el contrario, este episodio revela la fragilidad del sistema sanitario hondureño, donde los acuerdos, más que soluciones definitivas, parecen ser pausas temporales en un conflicto estructural.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba

Visitantes

036487