El Chapo Guzmán quiere volver a México ¿Qué estará planeando el capo de la droga?

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS. – El narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera solicitó a un tribunal federal de Estados Unidos su extradición a México, al tiempo que cuestionó la legalidad del proceso judicial que en 2019 lo declaró culpable por múltiples delitos de narcotráfico.
A través de una carta escrita a mano en inglés, fechada el 23 de abril y divulgada este lunes por el Tribunal del Distrito Este de Nueva York, el exlíder del Cártel de Sinaloa aseguró que se encuentra “luchando por una extradición a México”.
En el documento, Guzmán pidió que se respeten sus derechos para solicitar la extradición y reclamó modificaciones relacionadas con lo que calificó como una violación de su sentencia, alegando principios de equidad dentro de la legislación federal estadounidense.
En una segunda carta, también divulgada este lunes, solicitó a la corte acceso a los documentos presentados por el Gobierno de Estados Unidos, argumentando que estos no demostraron la justificación de lo que describió como un “castigo cruel” impuesto durante el juicio celebrado en Brooklyn.
Asimismo, pidió su expediente judicial completo con el objetivo de revisar cómo el jurado llegó al veredicto condenatorio, al considerar que el proceso de deliberación habría vulnerado sus derechos.

“El veredicto de mi juicio no fue justo”, expresó en el escrito, en el que también afirmó que no se le permitió desestimar su caso por falta de pruebas contundentes que, según su versión, habrían favorecido su libertad.
Guzmán sostuvo además que lleva más de tres años intentando que la corte admita un recurso de apelación y autorice la celebración de un nuevo juicio.
En 2019, “El Chapo” fue declarado culpable por un jurado popular de diez delitos relacionados con narcotráfico, tras un proceso judicial que se prolongó durante casi cuatro meses y que es considerado el mayor juicio por narcotráfico realizado en Estados Unidos.
Entre los cargos por los que fue condenado figuran liderazgo de una empresa criminal continua, tráfico internacional de drogas, uso de armas de fuego y lavado de dinero procedente de la venta de estupefacientes.
En otra comunicación difundida el 17 de abril, el capo mexicano —recluido en una prisión de máxima seguridad en Colorado— ya había solicitado una cláusula de extradición para regresar a México y acusó al juez del caso, Brian Cogan, de abusar de la política judicial y basarse en pruebas inexactas durante el proceso.
La petición revive inevitablemente uno de los capítulos más delicados de la historia judicial mexicana: las dos espectaculares fugas protagonizadas por el capo durante su encarcelamiento en México.
La primera ocurrió en enero de 2001, cuando escapó del penal federal de Puente Grande, Jalisco. Las investigaciones de la época sostuvieron que abandonó la prisión oculto en un carro de lavandería, en una evasión que puso bajo sospecha la posible colaboración de funcionarios penitenciarios. Aquella fuga le permitió mantenerse prófugo durante más de una década y consolidar su estructura criminal.
La segunda se registró el 11 de julio de 2015, en una de las evasiones más sofisticadas de la historia reciente de América Latina. El Chapo desapareció del penal del Altiplano a través de un túnel de aproximadamente 1.5 kilómetros, excavado desde el área de la ducha de su celda hasta una vivienda en construcción. El pasadizo contaba con iluminación, ventilación y una motocicleta adaptada sobre rieles, lo que evidenció un nivel de logística, financiamiento y coordinación poco común.

Durante esos años, el Cártel de Sinaloa alcanzó una dimensión de estructura criminal transnacional. Bajo el liderazgo de Guzmán, la organización operó rutas de tráfico hacia Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica, Europa y Asia, con redes de transporte, lavado de activos, corrupción institucional y control territorial en varios estados mexicanos. Investigaciones judiciales en Estados Unidos describieron a la organización como una de las más grandes, rentables y con mayor capacidad logística del mundo.
Incluso después de su captura y condena, la estructura no desapareció. El poder quedó fragmentado entre facciones como Los Chapitos y otros grupos internos que mantienen influencia operativa dentro del entramado del Cártel de Sinaloa, algo que continúa siendo objeto de seguimiento por autoridades estadounidenses y mexicanas.







