Otra vez en el estira y afloja con el estrecho de Ormuz

GINEBRA, SUIZA. – Irán confirmó este martes en Ginebra que el estrecho de Ormuz permanecerá completamente abierto para las embarcaciones comerciales durante los próximos 60 días, como parte del acuerdo preliminar alcanzado con Estados Unidos para extender el alto el fuego y negociar un pacto definitivo, una medida que busca reducir las tensiones internacionales y evitar nuevos impactos en la economía mundial.
El anuncio fue realizado por el embajador iraní ante Naciones Unidas en Ginebra, Ali Bahreini, quien aseguró que durante este período las embarcaciones comerciales podrán transitar libremente por una de las rutas marítimas más importantes del planeta sin pagar ningún tipo de tarifa o cargo adicional.
Sin embargo, el diplomático dejó claro que el escenario posterior a esos 60 días dependerá completamente del resultado de las negociaciones entre ambas naciones.
Aunque confirmó la apertura del paso marítimo, Bahreini advirtió que Irán reconsiderará las condiciones bajo las cuales opera el estratégico corredor marítimo.
“La situación no será la misma que antes de la guerra”, afirmó el representante iraní, al señalar que Teherán considera que sus adversarios utilizaron el estrecho de Ormuz para abastecer bases militares en el Golfo Pérsico desde donde posteriormente se realizaron ataques contra territorio iraní.
“No permitiremos que se sigan preparando para atacar a nuestro país en el futuro”, enfatizó el diplomático, sin detallar qué tipo de restricciones o controles podrían implementarse una vez concluya el período de negociaciones.
Bahreini también adelantó que Irán sostendrá conversaciones con Omán, país con el que comparte la soberanía sobre el estrecho, para analizar futuras disposiciones relacionadas con la seguridad y operación de esta vía marítima.
En otro de los puntos sensibles abordados por el embajador, el funcionario desmintió categóricamente que su país haya aceptado permitir nuevas inspecciones de expertos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en sus instalaciones nucleares.
“No ha habido negociaciones serias en relación a este asunto”, declaró Bahreini, al asegurar que cualquier información sobre una supuesta autorización para el ingreso de inspectores internacionales es incorrecta.
La postura iraní evidencia que uno de los temas más delicados de las conversaciones con Washington continúa sin avances concretos.
El embajador también se refirió a la decisión estadounidense de desbloquear activos iraníes congelados en el extranjero, insistiendo en que será exclusivamente Teherán quien decidirá cómo utilizar esos recursos.
Bahreini rechazó las declaraciones del presidente Donald Trump, quien había señalado que dichos fondos serían supervisados por Estados Unidos y Catar y destinados a la compra de productos agrícolas estadounidenses.
Según explicó el diplomático, el monto total asciende a 12.000 millones de dólares, que serán liberados en dos tramos de 6.000 millones de dólares cada uno. El primer desembolso, aseguró, ya fue ejecutado o se encuentra en proceso de completarse.
Pese al acercamiento diplomático, Irán reconoció que mantiene una posición cautelosa frente a las conversaciones con Washington.
Bahreini afirmó que su país participa en las negociaciones con “mucha prudencia” porque considera que no existen motivos suficientes para confiar plenamente en Estados Unidos.
No obstante, aseguró que Teherán decidió sentarse en la mesa de diálogo atendiendo solicitudes de países aliados y con el objetivo de evitar mayores daños a la economía global.
El diplomático confirmó además que las próximas etapas del proceso incluirán la creación de dos grupos de trabajo paralelos, uno enfocado en la eliminación de sanciones económicas y otro en las actividades nucleares iraníes, temas considerados clave para alcanzar un acuerdo definitivo.








