¡No estaba secuestrado! DPI lo encuentra escondiéndose de su mujer

TEGUCIGALPA, FRANCISCO MORAZÁN. – Un ingeniero en telecomunicaciones de 42 años que había sido reportado como desaparecido desde el pasado 23 de junio confesó que nunca fue secuestrado y que todo formó parte de un plan para alejarse de su pareja sentimental y pasar varios días «en paz». El caso, ocurrido en la capital hondureña, movilizó a la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y a la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS), luego de que familiares recibieran mensajes en los que supuestos captores exigían 40 mil lempiras para su liberación.
La desaparición del profesional generó preocupación entre sus familiares, quienes acudieron a las autoridades para denunciar el hecho al perder contacto con él durante casi dos semanas.
Poco después de presentada la denuncia, los parientes comenzaron a recibir mensajes a través de WhatsApp, en los que presuntos secuestradores solicitaban el pago de 40 mil lempiras como condición para dejarlo en libertad.
Ante la gravedad del caso, la DPI, a través de la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS), activó un operativo de búsqueda e inició una investigación para localizar al supuesto secuestrado e identificar a los responsables del hecho.
Las diligencias condujeron a los agentes hasta una vivienda ubicada en la residencial Los Robles, en Tegucigalpa, donde finalmente localizaron al hombre.
Al momento de ser encontrado, el ingeniero no presentaba señales de violencia ni indicios de haber permanecido retenido contra su voluntad, lo que despertó sospechas entre los investigadores.
Durante las entrevistas con los agentes, el hombre terminó confesando que todo había sido una historia inventada por él mismo.
Según relató, decidió desaparecer voluntariamente porque quería mantenerse alejado de su pareja sentimental durante algunos días y disfrutar de un período de tranquilidad, por lo que planificó cuidadosamente su ausencia.
De acuerdo con la información proporcionada por la Policía, durante el tiempo que permaneció oculto permitió que se enviaran mensajes a sus familiares simulando un secuestro, con el propósito de hacerles creer que estaba en poder de una estructura criminal.
Tras la confesión, las autoridades descartaron por completo la existencia de un secuestro y confirmaron que no hubo participación de grupos delictivos en el caso.
La DPI informó que, una vez concluidas las investigaciones, el expediente será remitido al Ministerio Público, ya que el ciudadano dejó de ser considerado víctima y pasará a ser investigado por el presunto delito de simulación de infracción inexistente.
Las autoridades recordaron que este tipo de denuncias falsas obliga al despliegue de personal altamente especializado y al uso de recursos públicos destinados a atender emergencias reales, afectando la capacidad de respuesta ante casos verdaderos.
Asimismo, reiteraron el llamado a la ciudadanía para actuar con responsabilidad, recordando que simular delitos o generar falsas alarmas puede acarrear consecuencias penales conforme a la legislación hondureña.








