Por estos tipos dicen que las redes sociales son pura m*erda

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – El caso protagonizado por los creadores de contenido “Soy Rosel” y “Urías Lobo” generó una ola de críticas en redes sociales luego de que ambos grabaran y difundieran una dinámica en la que, según las imágenes divulgadas, un menor habría aceptado recibir 500 lempiras a cambio de que le raparan la cabeza, situación que provocó cuestionamientos por la exposición de un niño y llevó a autoridades hondureñas a solicitar la activación de una ruta de protección de derechos de la niñez.
En el video, los creadores aparecen junto al menor y le plantean la propuesta mientras muestran el dinero. Posteriormente, le entregan los 500 lempiras y proceden a raparle la cabeza mientras registran el momento para publicarlo en redes sociales.
La publicación provocó numerosas reacciones de usuarios, quienes cuestionaron que la necesidad económica o situación de vulnerabilidad de un menor pudiera convertirse en parte de una dinámica diseñada para generar visualizaciones, seguidores y reacciones.

AUTORIDADES ACTIVAN RUTA DE PROTECCIÓN
La designada presidencial María Antonieta Mejía, quien dirige el Sistema Integral de Garantía de Derechos de la Niñez y Adolescencia en Honduras (Sigadenah), informó que solicitó activar la ruta de protección correspondiente.
El objetivo es identificar al menor, conocer las condiciones de su entorno familiar y determinar las medidas necesarias para garantizar la protección y eventual restitución de sus derechos.
Mejía sostuvo que el caso no debe quedarse únicamente en la polémica generada en redes sociales, sino que requiere una intervención institucional para establecer las circunstancias en las que ocurrió el hecho y determinar si existió alguna vulneración de derechos fundamentales.

“LA IMAGEN Y DIGNIDAD DE UN NIÑO NO SON MERCANCÍAS”
La magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Isabela Bustillo, también reaccionó al caso y cuestionó el uso de la imagen de menores en contenidos de este tipo.
Bustillo afirmó que “la imagen y la dignidad de un niño no son mercancías” y sostuvo que ningún beneficio económico ni objetivo de entretenimiento debe estar por encima de la integridad y bienestar de un menor.
La magistrada remarcó que los derechos de la niñez deben prevalecer frente a cualquier interés económico y señaló el compromiso de la Corte Suprema de trabajar de manera coordinada con otras instituciones para fortalecer la protección de los menores.








