Va a estar p*jiado conseguir remesas con la deportación masiva de hondureños

TEGUCIGALPA, HONDURAS. – Las políticas migratorias impulsadas por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump y una eventual deportación masiva de hondureños podrían convertirse en un duro golpe para la economía de Honduras, debido al riesgo de una caída en las remesas familiares, según advirtió el economista Mario Sosa.
Sosa señaló que el impacto dependerá de la cantidad de hondureños que sean retornados desde Estados Unidos, pero recordó que las remesas superaron los 12 mil millones de dólares en 2025, equivalentes al 27 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
El economista calificó las remesas como una “mano invisible” que sostiene la economía hondureña, debido a su impacto directo en el consumo de las familias, las economías locales y la estabilidad macroeconómica.
Una reducción significativa de estos ingresos podría afectar especialmente a los hogares que dependen de los recursos enviados por sus familiares desde Estados Unidos.
Sosa también recordó que más de 77 mil hondureños permanecen amparados bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS) y consideró necesario que el Gobierno hondureño continúe buscando mecanismos para ampliar su permanencia.
HONDURAS DEBE PREPARARSE PARA RECIBIR A LOS DEPORTADOS
Ante la posibilidad de un aumento en los retornos, el economista pidió fortalecer los mecanismos de recepción y atención humanitaria, pero advirtió que el verdadero desafío comenzará después de que los migrantes regresen al país.
Propuso crear bolsas de empleo, programas de capital semilla y mecanismos para certificar las competencias laborales adquiridas por los hondureños durante sus años en Estados Unidos.
“¿Qué estamos haciendo para certificar las competencias que van a traer estos migrantes?”, cuestionó.
Según Sosa, los retornados podrían convertirse en un recurso para la economía nacional si Honduras logra aprovechar sus conocimientos y experiencia, en lugar de condenarlos a empleos informales y de bajos ingresos.
También planteó facilitar el acceso de las familias retornadas a vivienda, educación y salud, además de garantizar que los hijos de los migrantes puedan incorporarse rápidamente al sistema educativo.
EL IMPACTO PODRÍA IR MÁS ALLÁ DE LAS FAMILIAS
Sosa insistió en que el fenómeno no debe analizarse únicamente como una crisis migratoria, ya que una caída de las remesas podría repercutir en el consumo, el empleo, las inversiones y la estabilidad económica del país.
A su criterio, Honduras deberá mejorar las condiciones para atraer inversión y generar oportunidades, especialmente en áreas como seguridad, institucionalidad, infraestructura y protección de las inversiones.
El economista advirtió que la magnitud de las deportaciones será determinante para establecer hasta dónde llegará el impacto económico, mientras el país debe prepararse para un eventual incremento en el retorno de sus ciudadanos.








