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Apagón madrugador deja a media capital a oscuras

Tegucigalpa, Honduras. — Mientras la ciudad apenas despertaba, una extensa zona de la capital quedó sumida en la oscuridad tras una falla eléctrica registrada alrededor de las 4:00 de la madrugada, evidenciando —una vez más— la vulnerabilidad del sistema energético nacional.

El corte afectó a múltiples sectores del sur y zonas aledañas, incluyendo las colonias 15 de Septiembre, San Luis, La Pradera, Las Brisas, Miraflores, Loma Linda, Lomas del Guijarro, además de áreas clave como el bulevar Suyapa y Las Colinas. En cuestión de minutos, hogares, comercios y centros de trabajo quedaron paralizados, en una ciudad que depende cada vez más de un servicio eléctrico que no logra garantizar estabilidad.

El presidente del sindicato de la ENEE, Miguel Aguilar, explicó que el origen del apagón se localiza en la subestación Miraflores, específicamente por un arqueo en el transformador 553, una falla técnica que suele estar asociada a daños severos en equipos de alto voltaje.

Aunque cuadrillas técnicas fueron movilizadas de inmediato, el propio Aguilar admitió que la solución no será rápida. La reparación implica maniobras complejas, uso de equipo especializado e incluso grúas, lo que deja en el aire una pregunta incómoda para los afectados: ¿cuánto tiempo más deberán esperar?

De forma preliminar, no se descarta que el incidente haya sido provocado por el ingreso de un animal a la subestación, una explicación que, aunque posible, vuelve a encender las críticas sobre la falta de mantenimiento y

Porque si un simple animal puede dejar a media capital sin energía, el problema no es menor: es estructural.

Las autoridades señalaron que se evalúa reconfigurar los circuitos para restablecer parcialmente el servicio, conectando las zonas afectadas con otras subestaciones como la de Suyapa. Sin embargo, también advirtieron que el sistema podría ser seccionado, lo que implica que algunos sectores podrían recuperar la energía antes que otros, profundizando la incertidumbre.

Más allá del incidente puntual, el apagón deja al descubierto un sistema que opera bajo alta demanda y con escaso margen de respuesta ante fallas imprevistas.

La ENEE insiste en que este tipo de eventos son inevitables, pero para miles de capitalinos que amanecieron sin luz, la explicación resulta insuficiente frente a una realidad repetitiva: apagones frecuentes, respuestas tardías y soluciones temporales.

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