DEPORTE

Tumban el business de las apuestas en Brasil

BRASILIA, BRASIL. – El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva puso en vigor la prohibición de las bets en todo Brasil, incluyendo apuestas deportivas y casinos online, mediante la Medida Provisoria 1.394, a poco más de una semana de las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en las que Lula busca la reelección frente, entre otros candidatos, a Flávio Bolsonaro; la medida ya comenzó a regir, pero deberá ser analizada por el Congreso, mientras las empresas del sector acudieron este lunes al Supremo Tribunal Federal (STF) para intentar suspenderla.

La normativa prohíbe explotar, ofrecer, intermediar y publicitar apuestas de cuota fija, afectando tanto a las plataformas deportivas como a los casinos digitales, incluidos juegos conocidos como “Jogo do Tigrinho”.

El Gobierno justifica la decisión por el impacto que atribuye al crecimiento de las apuestas sobre el endeudamiento de los hogares y otros problemas sociales. Según las autoridades, alrededor de R$60.000 millones salen anualmente de los presupuestos familiares hacia las casas de apuestas.

Brasil había regulado esta actividad en los últimos años y otorgado 85 licencias para operar legalmente. El sector llegó a generar cerca de R$36.900 millones durante el último año.

LAS EMPRESAS LLEVAN LA PELEA A LA JUSTICIA

La prohibición provocó una fuerte reacción de las empresas. El Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR) presentó este lunes un pedido urgente ante el STF para suspender la medida, argumentando que puede generar efectos irreversibles y afectar la seguridad jurídica de compañías que invirtieron, pagaron impuestos y obtuvieron permisos oficiales.

Las asociaciones también advierten que prohibir el mercado regulado podría llevar a los usuarios hacia plataformas clandestinas y extranjeras, donde existirían menos controles y mecanismos de protección.

EL FÚTBOL TAMBIÉN QUEDA GOLPEADO

Uno de los sectores más afectados sería el fútbol brasileño, debido a la fuerte presencia de las casas de apuestas como patrocinadoras. Según los datos difundidos, las bets patrocinan a 13 de los 20 clubes de primera división.

Clubes como Flamengo y Fluminense cuestionaron el cambio abrupto de las reglas y alertaron sobre sus posibles efectos económicos en el deporte.

La disputa también entró en la campaña electoral. Flávio Bolsonaro cuestionó la prohibición y la calificó como una medida política del Gobierno, mientras Lula defiende que la decisión busca proteger principalmente a las familias de menores ingresos.

Ahora, el Congreso brasileño deberá decidir el futuro de la medida provisional, mientras el STF analiza el pedido presentado por las empresas.

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