DEPORTE

Cag*dos de la risa en el Barcelona por una multa de €602

MADRID, ESPAÑA. – La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) impuso una multa de 602 euros al FC Barcelona por los contactos que mantuvo con el argentino Julián Álvarez cuando el delantero todavía tenía contrato vigente con el Atlético de Madrid. La sanción, considerada leve, llega tras la denuncia del club rojiblanco y deja una pregunta inevitable: ¿de verdad 600 euros representan un castigo para uno de los gigantes económicos del fútbol mundial?

¿Y qué son 602 euros para el Barcelona? En un fútbol donde se negocian fichajes por millones, se pagan salarios astronómicos y las cláusulas de rescisión alcanzan cifras descomunales, la sanción parece más un gasto menor que un castigo capaz de hacer temblar las finanzas azulgranas.

El expediente se abrió después de que el Atlético de Madrid denunciara al Barcelona ante la RFEF y la FIFA el 30 de junio, por presuntos contactos con Julián Álvarez sin una comunicación previa, directa y por escrito al club madrileño.

La resolución considera acreditada una conversación del 15 de mayo de 2026 entre Fernando Hidalgo, representante del delantero, y Deco, director deportivo del Barça. Según el Comité, el agente afirmó que el Atlético estaría dispuesto a escuchar ofertas, pero no quedó demostrada una autorización formal para negociar la salida del futbolista.

500 MILLONES DE CLÁUSULA Y 602 EUROS DE MULTA

La comparación resulta inevitable: Julián Álvarez tiene contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, mientras que la sanción impuesta al Barcelona apenas alcanza los 602 euros.

El Comité descartó calificar los hechos como una infracción grave porque no consideró acreditados los requisitos de consciencia y reiteración exigidos por el reglamento. Por ello, aplicó el artículo 133 del Código Disciplinario de la RFEF, que contempla incumplimientos reglamentarios no tipificados como graves o muy graves.

El club azulgrana todavía puede recurrir la decisión ante el Comité de Apelación en un plazo de diez días.

Por ahora, el Barça se enfrenta a una sanción económica que, por su cuantía, difícilmente parece una amenaza para sus cuentas. La gran pregunta sigue en el aire: si una multa de 602 euros no representa un golpe real para un club millonario, ¿sirve realmente para disuadir futuras conductas similares?

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