Pandillas haitianas se pasaron de v*rgas y ahora El Salvador busca venganza

PUERTO PRÍNCIPE, HAITÍ. – El Salvador elevó a unos 1,300 militares su contingente desplegado en Haití tras la llegada de 690 soldados el martes, en medio de la crisis de seguridad y la desaparición de cuatro uniformados salvadoreños, cuyo vehículo fue emboscado el pasado 18 de octubre en las afueras de Puerto Príncipe. El refuerzo busca fortalecer las operaciones contra las pandillas armadas que controlan gran parte de la capital haitiana.
Según medios haitianos, el equipamiento militar fue trasladado en tres aviones durante los últimos días y se espera la llegada de más recursos para reforzar a las fuerzas desplegadas.
Una fuente gubernamental citada por el diario Le Nouvelliste aseguró que la operación se realiza en coordinación con el Gobierno haitiano y rechazó que se trate de una invasión. Sobre el hermetismo oficial, afirmó: «El Gobierno prefiere callar y actuar».
El despliegue salvadoreño es el más numeroso de un país en Haití desde el fin de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah), en 2017.
INCERTIDUMBRE POR LOS CUATRO MILITARES DESAPARECIDOS
La operación tomó mayor relevancia tras la emboscada del 18 de octubre, que dejó sin paradero conocido a cuatro militares salvadoreños. Días después circularon versiones sobre el hallazgo de restos humanos que podrían pertenecerles, pero el presidente Nayib Bukele descartó esa posibilidad.
El Salvador ya participaba en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), integrada por más de 1,000 efectivos de seis países y establecida bajo un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2025.
Sin embargo, medios haitianos señalan que el nuevo despliegue salvadoreño se desarrolla al margen de ese mandato. Mientras el Gobierno haitiano mantiene silencio público sobre la operación, continúan las incógnitas sobre el destino de los cuatro militares y el alcance de los refuerzos.








