Carreteras vacías anticipan avalancha de retorno el fin de semana

TEGUCIGALPA. Un inusual silencio vial marcó este Viernes Santo en la capital hondureña. Las principales entradas y salidas de Tegucigalpa, especialmente la carretera que conduce al norte del país, lució casi desiertas, en contraste con el congestionamiento registrado en días previos por la salida masiva de vacacionistas.
Durante el inicio de la Semana Santa, estas vías se mantuvieron abarrotadas de vehículos particulares y buses, reflejando el éxodo típico hacia destinos turísticos. Sin embargo, este viernes la escena cambió drásticamente: pocos automóviles y transporte privado circularon por el sector, generando una especie de pausa en la movilidad nacional.
Entre los factores que explican esta reducción destaca la suspensión del transporte interurbano, una medida que limita considerablemente el flujo de pasajeros, así como un mayor respeto a las actividades religiosas, que tradicionalmente concentran la atención de la población durante este día.
El fenómeno, aunque temporal, revela la dependencia del país en la movilidad por carretera y la falta de alternativas de transporte estructuradas para manejar los picos de desplazamiento en feriados largos.
No obstante, esta calma será breve. Las autoridades prevén que a partir del Sábado de Gloria comenzará el retorno masivo de vacacionistas, con caravanas que se intensificarán hasta alcanzar su punto máximo al mediodía del Domingo de Resurrección, cuando miles de capitalinos regresen a la ciudad.
El escenario plantea un reto logístico para las autoridades, que deberán gestionar un flujo vehicular que históricamente ha generado congestionamientos, accidentes y retrasos, evidenciando debilidades en la planificación vial durante temporadas altas.
Con el regreso a la normalidad programado para el lunes 6 de abril, Tegucigalpa se prepara para pasar de la calma absoluta a un nuevo colapso vehicular en cuestión de horas, un ciclo que se repite cada año sin soluciones de fondo a la vista.








