China tira un misil y se mete a pedo con varios países

PEKÍN, CHINA. – El Gobierno de China defendió este lunes el lanzamiento de un misil estratégico desde un submarino nuclear hacia el océano Pacífico, asegurando que se trató de un “entrenamiento militar rutinario” y pidiendo a la comunidad internacional que no “sobreinterprete” la maniobra, luego de que países como Japón, Australia y Nueva Zelanda expresaran su preocupación por el incremento de la actividad militar china en la región y advirtieran sobre su impacto en la estabilidad del Indo-Pacífico.
La portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, afirmó en rueda de prensa que la prueba fue realizada como parte de un plan anual de entrenamiento del Ejército Popular de Liberación (EPL), y que el lanzamiento fue notificado previamente a los “países pertinentes”, insistiendo en que la operación “no está dirigida contra ningún país ni objetivo específico”.
Según la versión oficial, el misil fue lanzado el lunes a las 12:01 hora local (04:01 GMT) desde un submarino nuclear, impactando con precisión en una zona del Pacífico previamente designada, en un ejercicio que, de acuerdo con la agencia estatal Xinhua, incluyó una ojiva simulada de entrenamiento.
El comunicado chino destacó que todas las operaciones se realizaron bajo estándares de seguridad, profesionalismo y cumplimiento de la normativa internacional, aunque evitó revelar el modelo del misil, el tipo de submarino utilizado o la ubicación exacta del impacto.
La controversia internacional se intensificó luego de que medios como el South China Morning Post señalaran que se trataría del primer lanzamiento conocido de un misil desde un submarino chino desde 1982, y posiblemente el primero desde un sumergible de propulsión nuclear, lo que marcaría un hito en la modernización militar de Pekín.
La prueba ocurre en un contexto de creciente actividad militar china en el Pacífico occidental, donde Taiwán reportó el despliegue de varias agrupaciones navales chinas cerca de zonas estratégicas como el Pacífico Sur, el sur de Japón y el noreste de Filipinas, elevando la tensión regional.
La reacción de los países aliados no se hizo esperar. La ministra de Asuntos Exteriores de Australia, Penny Wong, calificó la maniobra como “desestabilizadora para la región”, y cuestionó el rápido rearme militar de China, al que acusó de carecer de transparencia y garantías de seguridad.
Por su parte, el canciller de Nueva Zelanda, Winston Peters, expresó su “profunda preocupación” por las pruebas con capacidad nuclear realizadas en el Pacífico Sur, calificándolas de “indeseables y alarmantes”, mientras Japón anunció que mantendrá una vigilancia constante ante el aumento de actividades militares cerca de sus costas.
El lanzamiento también coincide con el inicio de maniobras navales conjuntas entre China y Rusia en el mar Amarillo, lo que refuerza la percepción de un incremento coordinado de actividad militar en la región.
En paralelo, las tensiones diplomáticas entre China y Japón continúan en aumento tras recientes disputas por maniobras navales cerca de islas estratégicas y nuevas restricciones comerciales, en un escenario donde el Pacífico se ha convertido en un punto clave de fricción geopolítica entre potencias mundiales.
Mientras Pekín insiste en que sus ejercicios forman parte de su defensa nacional y entrenamiento rutinario, la comunidad internacional observa con creciente preocupación la expansión de su capacidad militar en una de las regiones más sensibles del mundo.









